Los primeros meses del año nos trajeron una nueva edición de VendimiAAS, la iniciativa que brinda a los sommeliers de todo el país la oportunidad de involucrarse en primera persona en el trabajo de las bodegas durante la cosecha, el momento más importante del año para la industria.
En esta edición, nueve bodegas recibieron a nuestros socios y socias. En Mendoza se sumaron Durigutti Family Winemakers, Piedra Negra, Doña Paula, Zuccardi Valle de Uco y Finca Decero.
En Chubut, mientras tanto, participó Otronia mientras que en Córdoba abrieron sus puertas a socios y socias las bodegas Aráoz de Lamadrid y Achala Wine. Finalmente, Puerta del Abra se sumó desde Balcarce, provincia de Buenos Aires.
Aquí, socios y socias de AAS relatan sus experiencias participando de VendimiAAS.
Flora Francola (en Piedra Negra)
“Sustancia, trabajo y la gente que hace el vino son tan importantes como la uva y el lugar de donde proviene.
Llegamos en plena vendimia a la bodega Piedra Negra en la IG Los Chacayes a participar en una pasantía intensiva. Por las dimensiones que manejan, la planta se mantiene en funcionamiento las 24 horas, manejados por dos turnos de trabajadores permanentes y pasantes.
La higiene en todo momento es importante para asegurarnos que la preciada uva del viñedo orgánico se mantenga saludable en su camino a convertirse en los vinos que ya conocemos de esta bodega. En una jornada nocturna despalillamos y estrujamos la uva, mezclamos el pie de cuba con levaduras y nutrientes para la fermentación y limpiamos todos los elementos con solución de peracético.
Participamos en otras tareas tanto en día como noche, como batonnage para el Viognier y remontajes con gas carbónico en tanques. Probamos mosto en fermentación para percibir el avance, y también hice un fabuloso -y agotador- descube de una pileta llena de hollejos. Pasamos una jornada en la línea de embotellado, armamos pallets y embalajes.
El último día, casi como ir desde el final al inicio, recorrimos el viñedo junto al ingeniero agrónomo entrando en las calicatas, y levantamos uva con los jornaleros que cortan hasta 20 cajones de 20kg de uva por día.
Entender el vino que nos gusta y por qué puede ser algo que se logra aquí mismo, entre los espalderos, la molienda y las personas que hacen que todo esto pueda embotellarse”.
María Lía De Bárbara (en Puerta del Abra)
“La experiencia en la bodega fue extraordinaria. La atención, el cuidado, la predisposición de su personal y el trato para con nosotros, los socios, hicieron de una experiencia profesional algo mucho más enriquecedor.
Pudimos participar de las tareas de bodega y disfrutar de una degustación completa de sus líneas. Las personas que allí trabajan estuvieron siempre atentas a nosotros con un trato cálido y respondiendo todas nuestras consultas.
Y en este caso particular de Balcarce, la posibilidad de conocer de primera mano un terruño tan particular de nuestro país es un privilegio por el cual me siento muy agradecida con la bodega y a la AAS. Sin dudas este tipo de experiencias nos aportan mucho como profesionales para seguir difundiendo y comunicando el vino argentino”.
Lucas Di Pasquale (en Doña Paula)
“La experiencia me pareció muy positiva. Nos hospedaron en departamentos muy bien ubicados en el Centro de Mendoza y se encargaron de los traslados a la bodega los 3 días. Hicimos dos días de bodega, donde nos acompañaron Bruno (enólogo de alta gama) y equipo. Colaboramos con los operarios con algunas tareas simples, probamos cositas de tanque, recorrimos salas de barricas y microvinificaciones. Luego hubo tiempo para ver el ala de vinos premium y también meter mano con el uso de turbinas.
El segundo día estuvo más movido con varios remontajes junto a los operarios y llenado de barricas. Hasta nos pudimos sumar a un mini tour en el que recibieron a productores de Portugal y seguimos probando componentes con ellos.
El tercer día fue full viña con el equipo de agro. Nos recibió Martín Kaiser, hablamos de las diferentes fincas para luego ir a recorrer partes de la finca de Ugarteche y conocer sobre su foco en sustentabilidad. Terminamos con el tour virtual que ofrecen a los visitantes”.
Guido Rodriguez Grighini (en Achala Wines)
“Gabriel, enólogo encargado de Achala, me abrió las puertas de su ‘cocina’ y me explicó amablemente cada pregunta y duda que me iban surgiendo. Me enseñó lo que es trabajar en una bodega codo a codo hasta las 11 de la noche en algunas ocasiones, y me quitó el velo del romanticismo que oculta este trabajo. Me dejó bien claro que hacer vino es un trabajo arduo, complejo y muy sacrificado, y en algunas ocasiones muy pesado.
Realizamos muchos de los procesos de la producción, desde remontajes y prensados, hasta muestreos en la finca.
Son muy importantes para nuestra profesión estos encuentros y sin el nexo de AAS sería muy difícil concretarlos. Realmente para mi fue una excelente experiencia”.
Elizabeth Cruz (en Aráoz de Lamadrid)
“Recorrimos la bodega, de la mano del enólogo Marcos Fernández y su mano derecha Alex. Marcos, nos contó que tuvieron una excelente cosecha, pudimos probar algo que estaba en proceso de vinificación y es muy prometedor.
Conocer su gente, la pasión que le ponen al hacer vinos, superándose día a día, manejando altos estándares de calidad, es muy gratificante.
Conocer la impronta de un lugar y su gente es importante a la hora de comunicar un vino. Escuchar a sus dueños, que te cuenten cómo empezó todo en un sueño y se convirtió en una realidad, con las adversidades que eso conlleva. Da gusto probar esos vinos, cada vez con menos intervención de madera y respetando las cualidades que le da la zona. Las hierbas y especias, le dan ése toque distintivo, e indudablemente su gente le da el toque especial.
Fue también un lujo conocer a Goyo y Ana, dueños de la bodega. Tuvimos el privilegio de tener muchas charlas y muchos brindis”.
Carolina Ghanem (en Otronia)
“Esta vivencia combinó aprendizaje práctico, degustación y un cálido intercambio humano. Al llegar, recorrimos el viñedo y sus alrededores, asombrándonos de la fuerza de la vid para crecer en condiciones tan extremas.
Nuestra segunda jornada comenzó con la selección de racimos. Observamos el estado sanitario y la madurez de las uvas, realizamos un muestreo de cuadro y determinamos los grados Brix, con el objetivo de establecer qué cuadro sería cosechado al día siguiente por estar en su punto óptimo de madurez.
En el área de elaboración, nos involucramos en la preparación de bentonita —utilizada para estabilizar y clarificar el vino—, así como en la corrección de sulfitos.
Paralelamente, realizamos análisis en laboratorio, profundizando en el control de parámetros que garantizan la calidad enológica. También presenciamos y colaboramos en un remontaje.
Uno de los momentos más destacados fue la degustación en pie de cuba, que nos permitió apreciar el vino en su estado más joven y fresco, además de participar en una cata de la línea comercial, comparando estilos y perfiles de diferentes varietales.
La experiencia en Bodega Otronia no solo nos permitió aplicar y reforzar conocimientos técnicos, sino también valorar el compromiso humano detrás de cada botella”.