Las inscripciones para la 10ª edición del certamen Mejor Sommelier de Argentina, que se llevará a cabo el 1 y 3 de noviembre en el NH Buenos Aires City Hotel, ya están abiertas.
Esta competencia no solo pone en valor el talento, la preparación y la dedicación de los y las sommeliers de todo el país, sino que también es una gran oportunidad para crecer, vincularse con colegas y mostrar lo mejor de la profesión frente a toda la comunidad.
Los aprendizajes no sólo llegan para los participantes sino también para el equipo que organiza la competencia. Es por eso que reunimos los relatos de todos los presidentes que la Asociación Argentina de Sommeliers tuvo a lo largo de la historia, reflejando la impresión indeleble que deja ser partícipe y testigo del concurso.
Marcela Rienzo: “Esta instancia es una vidriera de nuestra profesión al mundo”
“Los aprendizajes son múltiples. Tienen que ver con tomar real conciencia de todas las cosas que implican llevar adelante un certamen de estas características, con la seriedad con la que se toma, con los recaudos respecto de todos los lugares en los que puede haber algún tipo de confusión para los concursantes, para que estén tranquilos, para que todo sea lo más ecuánime y transparente posible.
Los desafíos también son múltiples. Sobre todo encontrar las personas idóneas para encargarse en cada una de las áreas y armar equipo. También, por supuesto, conseguir los fondos y darle respuestas a la industria para que siga apoyando, para que vean cómo la sommellerie está creciendo, y puedan sentirse parte de todo.
Los valores que se ponen en juego pasan por el esfuerzo, el trabajo y la investigación, pero sobre todo la dedicación que tiene que tener un concursante que luego va a ser el mejor sommelier argentino. También es muy bueno ver el compañerismo entre los concursantes y el sincero apoyo para los que van a llegar a la final. Es muy importante que se sostenga y se potencie este tipo de instancias porque es una vidriera de nuestra profesión al mundo, Argentina tiene una de las asociaciones más importantes del continente y eso se debe también a representantes que hemos tenido en los últimos años en puestos muy destacados. Por eso es importante seguir apostando a la excelencia, a la capacitación y a la educación como en los grandes países precursores de nuestra profesión en Europa y en el norte del continente”.
Marina Beltrame: “Potenciar estas instancias es una inversión en calidad, visibilidad y proyección”
“Como fundadora de la AAS tuve el privilegio de organizar el primer certamen con la colaboración de Agustí Torelló, quien había sido presidente del comité técnico en el Mundial 2000 en Canadá, durante la presidencia de ASI de Jacques Orhon.
Organizar un concurso desde dentro de una asociación conlleva múltiples desafíos, pero uno de los más importantes es asegurar la transparencia y la objetividad en todo el proceso.
En este caso, los participantes eran egresados de una única institución, lo que hacía aún más necesario incorporar una mirada externa. Contar con alguien ajeno a la organización fue clave para asegurar un proceso justo y creíble para todos.
En ese sentido, por parte de la organización y el jurado el valor esencial es la equidad. El concurso debe garantizar imparcialidad, transparencia y contención. Es fundamental que los participantes sientan que están siendo evaluados con justicia, y que detrás de cada instancia hay profesionales comprometidos con la calidad y el desarrollo del oficio.
El compromiso y la entrega de quienes participan es siempre lo más destacable de estas instancias. La exigencia es muy alta y la preparación, realmente intensa. Es clave que vean en el jurado y en la organización no solo referentes del oficio, sino también personas dispuestas a reconocer el esfuerzo, sostener un ambiente profesional y humano, y promover el crecimiento colectivo.
Estos concursos generan una gran visualización e impacto, tanto dentro del país como en el exterior. Quien gana una competencia nacional accede a representar a la Argentina en certámenes internacionales, lo cual proyecta no solo su carrera, sino también el nivel de nuestra sommellerie. Argentina ha tenido un rol muy destacado en las competencias internacionales, y sostener esta línea es una forma concreta de posicionar nuestro oficio a nivel global. Además, estos espacios elevan el estándar profesional, motivan a nuevas generaciones y fortalecen el sentido de pertenencia con la AAS.
En definitiva, potenciar estas instancias es una inversión en calidad, visibilidad y proyección de toda la comunidad del vino”.
Luciano Sosto: “El certamen es un ámbito de competencia leal, trabajo en equipo y apoyo entre colegas”
“Si bien en mi gestión no tuve la oportunidad de organizar el concurso, lo considero una instancia motivante y muy importante. Creo que todo sommelier que trabaja en servicio debería vivir la experiencia de participar en el concurso nacional. Es un ámbito de competencia leal, trabajo en equipo y apoyo entre colegas.
Los desafíos que implica organizar el concurso son múltiples. En primer lugar, la asociación tiene que conseguir sponsors para cubrirse de los costos que generalmente son muy altos en materia de organización. Son muchísimas tareas que requieren de un trabajo muy largo entre los integrantes de la comisión directiva y gente contratada, Además, ese tipo de eventos se va perfeccionando concurso tras concurso. La Asociación lleva apenas un poco más de dos décadas de vida y en los últimos años ha sido muy notorio el crecimiento, tanto en calidad profesional como cantidad de interesados en formar parte de la industria.
En ese sentido, la organización del certamen es una obligación y un deber porque es el lugar que congrega a los sommeliers de todo el país. Y la Asociación debe motivarlos, apoyarlos y contenerlos”.
Andrés Rosberg: “Cada colega que concursa sale de la competencia siendo un mejor sommelier”
“Mi primer contacto con el concurso Mejor Sommelier de la Argentina fue como concursante, en la primera edición en 2002. Terminé en el segundo puesto, lo que en el momento me dejó un sabor agridulce. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que mi participación me había hecho crecer como profesional, y principalmente me había hecho madurar en lo personal también.
Ya a cargo de la AAS, comprendí que los concursos de sommellerie son la herramienta más poderosa que tiene nuestra asociación para promover y difundir la profesión en argentina. Se convirtieron en un objetivo central de nuestra gestión, y así organizamos cinco concursos nacionales, más el panamericano de 2009 y, como broche de oro, el mundial en 2016 en Mendoza. La Argentina se convirtió rápidamente en una de las capitales de la sommellerie global, y este posicionamiento impulsó a su vez la proyección de nuestros profesionales y vinos en el mundo.
El desafío de organizar este tipo de instancias es enorme, y más al principio, cuando el presupuesto, los recursos humanos, la infraestructura y la experiencia eran casi nulos. Conseguir apoyos, elegir una sede, convocar a los concursantes o difundir el evento es tan sólo el principio: hay también que garantizar ecuanimidad absoluta y organizar concursos cada vez más complejos y exigentes. Y, por último, es vital hacer todo esto con total transparencia, con participación de todas las instituciones educativas que componen la AAS. Esto no solo hace que los resultados sean incuestionables, sino que también ayuda a que cada escuela conozca la trastienda de los concursos al detalle y pueda así mejorar su oferta educativa y entrenar mejor a sus candidatos para futuras competencias.
En relación a los participantes, es habitual encontrar sommeliers que dudan porque creen que no están listos. A ellos les digo que el fracaso no es el antónimo del éxito, sino más bien un componente necesario. Todos admiramos a Gérard Basset, pero pocos recuerdan que ganó el mundial 2010 participando de su cuarta final. ¡No hay mejor manera de prepararse para un concurso dentro de un par de años que participando en el concurso de este año!
Hay además una constante que se repite en todos los concursos del mundo, y que es silenciosa pero no menos importante: cada colega que concursa sale de la competencia siendo un mejor sommelier de lo que era; con más conciencia de sus fortalezas y debilidades; con más aplomo; con nuevos amigos; con más conocimiento; y con muchos más vinos catados -y esto aumenta el nivel promedio de la sommellerie del país”.
Matías Prezioso: “Estar expuesto a la presión de las distintas pruebas deja un aprendizaje muy grande”
“El primer desafío que implica organizar el certamen Mejor Sommelier de Argentina es el de tener completa confidencialidad en la organización y mucha objetividad, tanto en el armado de las pruebas como a la hora de la corrección. Por otro lado, es necesario ponerse constantemente en la piel del concursante, porque a veces armar una prueba, o una pregunta puede parecer simple cuando uno la arma sentado en el sillón o en un escritorio; pero al momento de la competencia implica un nivel de nervios que hace mucho más difícil encarar ciertas situaciones.
La experiencia de atravesar un concurso es muy nutritiva. La experiencia previa que significa estudiar y repasar cosas que uno tal vez estudió en la carrera, implica muchas veces armar grupos de estudio con colegas. Tanto la capacitación como la idea de prepararse en comunidad es un proceso muy lindo. Y eso de alguna manera se potencia con la experiencia concreta de la competencia. Estar expuesto a la presión de las distintas pruebas deja un aprendizaje muy grande. Incluso a los que no les haya ido tan bien, si buscan seguir compitiendo y ponerse más ambiciosos, esa experiencia sin duda les va a servir que les vaya aún mejor la siguiente vez.
Así, es fundamental que el certamen Mejor Sommelier de Argentina se haga de forma periódica cada 2 o 3 años. Eso hace que quienes aspiran a participar ya sepan cuándo tienen esa instancia y puedan empezar a prepararse con la suficiente antelación. Desde la primera edición en el 2002 hasta ahora, cada vez hay más gente presentándose y eso habla bien de la sommellerie en Argentina que va creciendo, pero también de la Asociación que le ha dado magnitud a este evento.
La sommellerie argentina ha dado un salto muy grande en los últimos 10 años gracias a representantes argentinos que levantaron muy alto la vara llegando a instancias muy importantes en concursos internacionales. Eso habla de una madurez de la Asociación que genera estos resultados para que Argentina hoy se la vea internacionalmente como un jugador muy poderoso”.