Sineres: desde Calamuchita, con el espumante como diferencial

Por Nicolás Orsini

La bodega cordobesa del Valle de Calamuchita logró encontrar su diferencial en la producción de espumosos de método tradicional que les ganaron los elogios del crítico británico Tim Atkin.

Testigo del desarrollo de la viticultura desde tiempos coloniales, Córdoba es una provincia con una historia rica y diversa en el mapa del vino argentino.

Con vides que dieron origen a los primeros vinos del país, con el correr de los años la falta de políticas públicas y la ausencia de un perfil de consumidor claro condujeron a un declive en la producción local, mientras que otras regiones avanzaban rápidamente hacia la modernización y el reconocimiento internacional.

Pero en las últimas décadas, Córdoba ha experimentado un resurgir vitivinícola, especialmente en el Valle de Calamuchita, donde se ha aprovechado un clima templado y suelos fértiles para innovar y experimentar en la producción de vinos. En ese marco nace Sineres, con su incursión en la elaboración de espumantes.

Andrea Fissore, diseñadora de indumentaria, y Agustín Sommavilla, ingeniero agrónomo, se embarcaron en el año 2012 en este emprendimiento con la visión de crear algo diferente.
Todo comenzó cuando, según cuenta Andrea, “se alinearon los planetas” y coincidieron la profesión de Agustín con el desarrollo turístico que estaba llevando adelante el padre de Andrea. Propietario de un complejo de cabañas llamado Costa Verde, contaba con un gran espacio para el desarrollo de cultivos, una posibilidad que se sumó a la idea que ya venía pensando Agustín: hacer vino.

Inicialmente, la bodega se enfocó en la producción de vinos tranquilos, pero con el tiempo, ambos detectaron una oportunidad única en la elaboración de espumantes. «Comenzamos pensando en vinos tradicionales, pero rápidamente comprendimos que necesitábamos una identidad distintiva, que solo podríamos lograr mediante la producción de espumantes y vinos blancos», explica Agustín.

El clima húmedo de la región, con abundantes lluvias durante marzo y abril, presentaba un reto para la viticultura. Sin embargo, Agustín vio en los espumantes una solución ya que, al cosechar las uvas en febrero y convertirlas en espumantes, podía evitar los problemas que causaba la humedad en las plantas, asegurando así la calidad de su producto.

Superación y éxito

Para vinificar sus espumantes la bodega se especializa en el método tradicional, también conocido como champenoise, con segunda fermentación en botella. Actualmente, Sineres se apoya en tres variedades principales: Chardonnay, Malbec y Pinot Noir.

El Chardonnay es elaborado con uvas que, hasta el momento, son adquiridas a viñateros. Pero en 2020 se plantó media hectárea de esta variedad en el viñedo propio de Costa Verde, que pronto comenzará a producir. El Malbec, por otro lado, proviene directamente del viñedo familiar, y hasta la cosecha 2019 era vinificado como Blanc de Noir. A partir de la añada 2021, ésto fue modificado para lograr un rosé, al igual que el Pinot Noir del que una parte es obtenida de Colonia Caroya, una región con una rica tradición vitivinícola en Córdoba.

Para la elaboración de los vinos base utilizan las instalaciones de bodega Vista Grande, colegas y vecinos, bajo la dirección del enólogo Emiliano Guzmán. Luego, trasladan el líquido hasta su bodega para completar el proceso de segunda fermentación y crianza en botella.

Más allá de la elaboración de sus espumosos, en Sineres cuentan también con un espacio de encuentro para los turistas. Ubicado sobre la ruta provincial 5, los visitantes pueden disfrutar de una experiencia completa, que incluye la degustación y compra de los espumantes, así como la posibilidad de aprender sobre el meticuloso proceso que lleva cada botella.

Con una producción anual que ronda las 10.000 botellas, Sineres ha captado la atención de expertos locales e internacionales. Además, logró posicionarse como una opción de referencia en la gastronomía local, al punto de haber sido elegidos por Javier Rodríguez, chef del restaurante El Papagayo, para acompañar sus creaciones culinarias. Este reconocimiento alcanzó un nuevo nivel en 2021, cuando Sineres logró los elogios del crítico británico Tim Atkin por su Chardonnay Brut Nature 2018.

Pero, a pesar del éxito, la bodega no estuvo exenta de desafíos. La cosecha de 2023 se vio significativamente afectada por las heladas, lo que redujo la producción a unas 7.000 botellas, en comparación con las 10.000 habituales. El impacto de dichas heladas fue aun mayor y, en febrero del 2024, sumadas a una caída de granizo en febrero, terminaron por decantar en la decisión de directamente no cosechar la uva.

La historia de un nombre

Sin dudas uno de los aspectos más llamativos de este proyecto es su nombre cuyo origen se construyó con ingenio y creatividad. Y es que la historia detrás de Sineres es un testimonio de la determinación y el carácter de Agustín.

Durante su infancia, Agustín enfrentó la dificultad de pronunciar la letra “erre”, lo que lo llevó a evitar palabras que la contuvieran. Al buscar un nombre para la bodega, esta experiencia personal se transformó en inspiración, dando lugar a «Sineres», un nombre único que hoy forma parte de la identidad de la bodega.

Sineres es el resultado de una visión compartida, una combinación de pasión, creatividad y dedicación que ha dado frutos en el desafiante pero prometedor paisaje vitivinícola de Córdoba. En el corazón del Valle de Calamuchita, Andrea y Agustín han logrado crear una bodega que no solo produce espumantes de alta calidad, sino que también cuenta una historia de esfuerzo e innovación.

Este tipo de proyectos no sólo revitaliza el patrimonio vitivinícola de la región, sino que también ofrece un nuevo horizonte para los viticultores cordobeses, decididos a recuperar y preservar la identidad vinícola de la provincia.

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