“Raíces del vino”: Guillermo Corona, en versión apto para todo público

Por Manuel Recabarren

En el mundo del vino, Guillermo Corona se ha ganado el derecho de no necesitar ningún tipo de presentación. Pero, por si acaso, haremos una breve: geofísico mendocino, experto en suelos y terruños, asesor de bodegas, comunicador y realizador de una cantidad de calicatas innumerable (aunque sabemos que supera las diez mil).

Su primer libro, Geografía del vino se convirtió en una biblia para aquellos profesionales en búsqueda de profundizar su conocimiento sobre nuestros suelos. Con lenguaje técnico y rigurosidad científica, Guillermo los describió minuciosamente, en detalle.

Ahora, para los lectores ajenos a este nicho, Corona llega con un segundo título: Raíces del vino, una versión más narrativa y cercana de su trabajo.

Sin perder precisión, el geofísico incluye en esta ocasión un condimento adicional: el humano. Además de información técnica y mapas, hay entrevistas, historias de vida y cultura.

-¿Qué diferencia “Raíces” y “Geografía”?
-GC: La verdad, son muchísimas las diferencias. Es verdad que son dos libros con un montón de información, pero creo que lo más importante es cómo está presentada. El primero era un libro para un grupo de personas, muy técnico; el segundo estuvo pensado para todo el mundo.
Geografía es básicamente un estudio de suelos del Valle de Uco. En este tratamos Valle de Uco pero también algunos lugares de Luján.

– En este “Raíces del vino” hay un trabajo periodístico, casi antropológico. ¿Cómo fue esa labor para alguien que viene de las ciencias duras?
-GC: Fue todo un camino de ida. Entrevistar a tantas personas de cada uno de los lugares, documentar eso, conocer sus historias, sumergirme en bibliotecas. Fue una gran experiencia y me gustaría continuarlo, tal vez con otras zonas en un próximo volumen. Siempre hablamos de los terruños, vamos Francia o a ciertos lugares, nos maravillamos con con la cultura y el conocimiento de esos lugares, pensando que acá no hay -inclusive yo cometí ese error-, pero finalmente cuando vos te ponés a hablar con las personas llanas, termina siendo espectacular.

-¿Cómo fue la selección de terruños? ¿Te gustaría continuar con algunos de los que quedaron afuera?
-GC: La selección de los terruños fue antojadiza. Básicamente, son seis lugares que a mí me gustan, que los considero entre los más cualitativos de Mendoza y también que yo estudié mucho. He probado mucho vino en las zonas, sé que hay productores, botellas, que tenés etiquetas en diferentes rangos de precios. No escribo de lugares donde no vas a conseguir una botella de vino, sino de aquellos donde vos podés comprarte, si querés, treinta etiquetas de cada uno y así entenderlo a través de esas etiquetas, no a través de solamente un productor o dos productores.

-¿Cómo fue la respuesta en los distintos públicos?
-GC: La gente lo viene recibiendo con mucha expectativa. Yo iba publicando en redes sobre lo que estaba trabajando, ya sabían qué se venía. Pero también había cierto miedo, siempre me dijeron que mi primer libro fue muy técnico y creían que tal vez este también lo era. Pero lo leen y automáticamente me escriben y me dicen “che, está mucho más fácil la lectura, mucho más integrador”. Me pone muy contento, porque trabajé con un grupo de personas -editores, correctores, diseñadores- para que así sucediera. Que fuera apto para todo público, no tan técnico, pero que aún dejara enseñanza a las personas.
Es un libro de lugares donde también se habla de vinos, de perfiles, de viticultura, de un montón de cosas más allá del suelo. Para la gente es una mirada integradora que no existía.

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