Priscilia Scheifler: las claves detrás de un lugar entre las diez mejores sommeliers de Argentina

iAlcanzar un lugar entre los diez mejores sommeliers del país en el Concurso Mejor Sommelier de Argentina 2025, organizado por la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS), es el resultado de años de formación, estudio y entrenamiento, pero también de una profunda vocación por el servicio y la comunicación.

En esta nueva entrega de la serie dedicada a quienes integraron el Top 10 del certamen, conversamos con Priscilia, quien comparte cómo descubrió la profesión, qué personas marcaron su camino, cómo se preparó para la competencia y cuál es su mirada sobre el rol que hoy ocupa la sommellerie como puente entre el vino y los consumidores.

Los primeros pasos

¿Cómo nació tu vínculo con la sommellerie?
Estudié la carrera de Hotelería y Gastronomía en San Carlos de Bariloche. Durante esos años cursé Enología con un profesor sommelier y, a partir de una visita a Bodega Fin del Mundo, descubrí un universo que me encantó. Ahí entendí que quería dedicarme a la comunicación y al servicio del vino.

¿Dónde decidiste formarte como sommelier y qué fue lo más valioso que te dejó esa etapa?
Realicé la carrera de Sommelier en CAVE y tuve la suerte de formarme con grandes profesionales como María Barrutia, Flavia Rizzutto, Mariana Achával y Paz Levinson. Siempre me sentí muy bienvenida en la institución y encontré una estructura de contención muy importante durante mis años de estudio. En CAVE no solo adquirís conocimientos técnicos, sino también una red de apoyo que trasciende el tiempo que pasás cursando. Esa sensación de acompañamiento fue, sin dudas, una de las herramientas más valiosas que me llevé.

La formación nunca termina.

¿Cómo continuaste preparándote para alcanzar el nivel que exige una competencia como el Concurso Mejor Sommelier de Argentina?
Además de mi formación como técnica en Gastronomía y Hotelería y de la carrera de Sommelier, cursé el Nivel 3 de WSET, también en CAVE. Fue una experiencia que amplió muchísimo mi perspectiva. Después de completar esa cualificación me animé a participar en el concurso, y fue justamente la competencia la que me impulsó a desafiarme, estudiar más en casa y elevar mi nivel de exigencia y conocimiento.

El camino hacia el Top 10

¿Cómo organizaste la preparación para llegar al concurso?
La preparación requiere muchas horas de estudio y una gran disciplina. Hay que asumir que, durante varios meses, vas a perderte eventos sociales y momentos de descanso para dedicar la mayor parte de tu tiempo libre a estudiar. Desde mi experiencia, es fundamental aprovechar cada hora disponible durante la semana, intentando mantener el equilibrio con los vínculos personales, y destinar gran parte de los fines de semana a la preparación.

Las pruebas de servicio suelen ser uno de los momentos de mayor presión. ¿Cómo viviste esa instancia?
Tengo la suerte de que el servicio es una de las áreas que más disfruto dentro de la profesión. Es la prueba en la que me siento más cómoda y segura, y eso me permite enfocarme en disfrutar la experiencia, incluso dentro del contexto competitivo.

¿Qué importancia tuvo entrenar junto a otros colegas?
Gracias a las prácticas en CAVE tuve la oportunidad de conocer sommeliers de distintas camadas. Compartir entrenamientos, experiencias y diferentes puntos de vista enriquece muchísimo el aprendizaje. Cada compañero tiene una mirada distinta sobre el mundo del vino y ese intercambio aporta mucho a la preparación para una competencia.

La sommellerie en el día a día

¿Cómo es hoy tu trabajo cotidiano?
Después de muchos años trabajando en gastronomía, decidí orientar mi carrera hacia el área comercial y la comunicación enológica. Actualmente lidero un equipo de ventas, gestiono la relación con clientes estratégicos y participo en el desarrollo de productos dentro del mercado argentino. Para desempeñarse con éxito en esta profesión, la comunicación y el conocimiento son herramientas fundamentales. Son las que realmente marcan la diferencia.

¿Cómo seguís entrenando el paladar en medio de la rutina laboral?
Participar en catas organizadas por colegas, escucharlos y descubrir nuevos proyectos es una excelente forma de seguir entrenando el paladar. También disfruto mucho de las degustaciones en casa, especialmente durante los fines de semana, cuando el ritmo laboral disminuye.

¿Qué significa para vos el rol del sommelier como puente entre el vino y el consumidor?
Desde mi perspectiva, el consumidor busca vivir una experiencia agradable y divertida cada vez que elige un vino. Lo primero es entender cuáles son sus gustos, sus expectativas y qué está buscando. A partir de ahí, debemos transmitir de manera simple y cercana todo lo interesante que tiene el vino, sin complejidades ni datos extravagantes que puedan confundirlo o hacerlo sentir abrumado. Si logramos comunicar con claridad y cercanía, estaremos acercando cada vez más personas al mundo del vino y contribuyendo al crecimiento de toda la industria.

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