Pátinas Blancas, el primer vino blanco de Ribera del Cuarzo

Por Manuel Recabarren

Todos tenemos claro que Argentina es mucho más que malbec. Por suerte, también estamos aprendiendo que es mucho más que tintos. Los vinos blancos argentinos viven su mejor momento, surgiendo de rincones impensados del país, con personalidades bien distintas.

Así nace Pátinas Blancas, el primer vino blanco del portfolio de Ribera del Cuarzo, en el Valle Azul de Río Negro. Un homenaje a las formaciones geológicas que cercan su territorio, fabricadas por un viento incesante durante miles de años.

Su primera añada, la 2024, fue una excelente para la viticultura del Valle. Y más particularmente, para una parcela antigua de sauvignon blanc, con algunas plantas de semillón entreverándose, rompiendo su hegemonía. Invierno suave, primavera moderada, verano con días cálidos y noches frescas: el cóctel perfecto para una brotación, crecimiento y maduración ideales. “2024 fue bautizado como el año del logro, ya que se destacó por producir vinos que calcularon la esencia de nuestro terroir, mostrando una complejidad y profundidad excepcionales con un gran potencial de envejecimiento”, comentan Felipe Menéndez y Nesti Bajda con orgullo.

El cuadro de blancas se cosecha a principios de febrero y se prensan los racimos enteros. Los varietales se cofermentan entre 12 y 15°C durante veinte días en pequeños tanques de acero inoxidable y algunas vasijas de concreto.

El resultado es un vino de elegancia supina, con una acidez filosísima (6,2 – pH 3,3) y un alcohol bajo que apenas llega al 10%. No hay fermentación maloláctica, pero sí trabajo con lías, que suma complejidad y medio de boca. Y si bien está perfecto para beber ahora -solo o acompañando platos frescos-, será interesante seguir su evolución en botella.

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