Soy Poli, nací en Buenos Aires, Argentina, y tengo 40 años. en 2018 viajé a Mendoza y me enamoré de la pasión y la historia que había detrás de cada vino, lo que me llevó a leer libros, hacer cursos, hasta inscribirme en la carrera de sommelier. Disfruto de viajar, explorar nuevas regiones, conocer proyectos, visitar viñedos y seguir aprendiendo de cada copa y cada historia.
Soy emprendedora, armo catas privadas, doy clases en EAS y en Ott College, y estoy lanzando una tienda online de vinos.
Estudié en la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS) inspirada por la imagen y el ejemplo de Marina, donde me recibí con honores en marzo de 2025. Desde la primera clase Stefy me transmitió una curiosidad insaciable de probar y estudiar. El grupo de colegas y amigos que se creó durante esos dos años también fue un pilar para seguir aprendiendo y desafiándonos, compartiendo experiencias, conocimiento y catas a ciegas.
De cara al concurso la clave para prepararnos de forma académica y mental fue el grupo de colegas que coordinó Mich, con quienes compartimos desde novedades y actualizaciones de la industria, hasta las crisis por las que pasábamos en distintas etapas, entrenar en equipo me ayudó a saber que no estaba sola, que podía contar con ellos para hablar de esos nervios o dudas, sumado a lo valioso de compartir catas a ciegas o pruebas de servicio y que cada uno pueda aportar desde su experiencia, escuchar y aprender de todos enriquece muchísimo.
El mismo día del concurso fue muy valioso estar juntos y apoyarnos, desde hacernos chistes para descontracturar, jugar al tutti fruti mientras esperábamos nuestro turno o hasta arreglarme el peinado.
Y como hace unas semanas nos decía Robert, un Master Sommelier, Catar o Degustar es un deporte de equipo, creo que se exprime mucho más cuando lo hacemos entre colegas aprendiendo de los demás, teniendo varios puntos de vista.
Hace poco que entré al mundo del vino, pero lo que más disfruto es descifrar los gustos de la gente y sorprenderlos con una etiqueta o estilo que no conocían. Me pasa mucho en las clases y catas privadas que llegan con ciertos prejuicios sobre algunas cepas o estilos. Sin embargo, presentarles la temperatura correcta, el maridaje ideal o una región diferente cambia por completo su perspectiva. Esa transformación es mi mayor recompensa.
Y me llena de orgullo, en una época donde está ganando terreno la IA, darle valor a lo humano de la elaboración del vino, comunicarlo y generar experiencias.