Más allá de las capitales: el vino argentino toma voz propia (4.ª parte)

En esta cuarta entrega, el recorrido continúa por nuevas geografías que enriquecen el mapa de la sommellerie argentina. Desde La Rioja, San Luis y Entre Ríos, los protagonistas comparten sus experiencias, desafíos y la manera en que, desde sus territorios, impulsan la cultura del vino con compromiso, creatividad y una mirada profundamente ligada a su lugar de origen. Porque el vino argentino también se construye desde cada provincia, cada comunidad y cada historia que merece ser contada.

Rosy Braile (La Rioja)
Sommelier recibida en 2010 en EAV, docente en la Universidad Nacional de Chilecito, La Rioja desde 2017

MIRADA FEDERAL
¿Qué diferencia encontrás entre trabajar en La Rioja y en otras ciudades como Buenos Aires?
Trabajar en La Rioja y hacerlo en Buenos Aires implica realidades muy distintas, pero complementarias.

En Buenos Aires existe un mercado consolidado, con una enorme diversidad de productos, propuestas gastronómicas y profesionales. Allí los vinos llegan al consumidor como parte de una oferta amplia y competitiva donde cada etiqueta debe encontrar su lugar.

En La Rioja, en cambio, estamos construyendo mucho más que un mercado: estamos construyendo identidad. La sommellerie participa activamente en el desarrollo de la vitivinicultura, la gastronomía y el turismo. Tenemos la posibilidad de trabajar cerca de los productores, conocer el origen de los vinos y acompañar el crecimiento de una comunidad que busca expresar su propia voz.

Esa cercanía con el territorio genera una conexión muy especial entre quienes producen, quienes comunican y quienes disfrutan del vino.

¿Sentís que hay centralización en la comunicación del vino en Argentina?
Argentina es un país vitivinícola muy diverso, pero naturalmente la comunicación suele concentrarse en las regiones y ciudades con mayor volumen de producción, infraestructura y visibilidad mediática.

Mendoza ocupa un lugar central por la magnitud y calidad de su industria, algo absolutamente merecido. Sin embargo, creo que todavía existe una gran oportunidad para mostrar con mayor fuerza la riqueza de otras regiones productoras como La Rioja, Salta, Catamarca, Córdoba, Patagonia y tantas otras que aportan identidad y diversidad al vino argentino.

La fortaleza del vino argentino está justamente en su pluralidad de paisajes, culturas y estilos.

¿Qué te gustaría que se visibilice más del interior?
Me gustaría que se visibilice el enorme trabajo humano que existe detrás de cada proyecto y también el desarrollo educativo que está impulsando nuevas generaciones de profesionales.

En La Rioja contamos con la carrera de Sommelier Universitario de la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC), una propuesta pública y gratuita de tres años de duración, integrada por 28 materias y un trabajo final.

Más allá de formar sommeliers, la carrera transforma vidas. Los estudiantes incorporan conocimientos sobre vinos, gastronomía, análisis sensorial, servicio, ceremonial, protocolo, comunicación y oratoria. Muchos luego se desempeñan en bodegas, áreas de hospitalidad, restaurantes, vinotecas, turismo o emprendimientos propios.

La sommellerie también genera un impacto positivo en las comunidades porque contribuye a mejorar la calidad de los servicios gastronómicos, profesionaliza la comunicación de los productos regionales y fortalece la identidad cultural de cada territorio.
Creo que esas historias merecen ser contadas con mayor frecuencia.

PERSONAL
¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Lo que más me inspira es comunicar la identidad de los emprendimientos de mi provincia y ayudar a que sus historias lleguen a más personas.

Me inspira descubrir el esfuerzo que hay detrás de cada vino, cada productor, cada familia y cada proyecto gastronómico. También me inspira profundamente mi rol como docente. Ver la evolución de los estudiantes, acompañarlos en su crecimiento profesional y observar cómo la sommellerie amplía sus horizontes es una de las mayores satisfacciones de mi carrera.

Creo que el vino es una herramienta extraordinaria para generar encuentros, transmitir cultura y crear oportunidades.

¿Qué vino o bebida sentís que representa este momento de tu vida?
Si tuviera que elegir una tendencia que representa este momento, diría que me generan mucha curiosidad los vinos de baja intervención y las bebidas sin alcohol o con 0% alcohol.

Más que por una cuestión de moda, porque reflejan la capacidad que tiene el mundo de las bebidas para reinventarse, escuchar nuevas demandas y dialogar con nuevas generaciones de consumidores.

También encuentro inspiración en los jóvenes sommeliers. Me gusta su manera de comunicar: más cercana, más relajada y más enfocada en el disfrute. Son profesionales que demuestran que el conocimiento y la excelencia pueden convivir perfectamente con la naturalidad y la alegría.

Creo que esa búsqueda de apertura, aprendizaje permanente y disfrute representa muy bien el momento que estoy viviendo hoy.

La Rioja no sólo produce vinos; también está formando a quienes los comunicarán en el futuro. Y esa construcción de identidad es tan importante como el vino mismo. 

Santiago Arévalo Maya (Entre Rios)
Sommelier

¿Sentís que hay una cultura vitivinícola propia o está más influenciada por otras regiones como Mendoza?
Creo que históricamente estuvo muy influenciada por Mendoza, que es la gran referencia vitivinícola del país. Sin embargo, en los últimos años veo un interés creciente por construir una identidad propia entrerriana, revalorizando la historia vitivinícola de la región, los proyectos locales y una forma distinta de acercarse al vino desde el turismo, la gastronomía y la comunicación. Entre Ríos tiene una rica tradición vinculada a la vitivinicultura que durante mucho tiempo permaneció olvidada, prohibida, y hoy existe una oportunidad unica para recuperar ese patrimonio y proyectarlo hacia el futuro.

¿Cuáles son los principales desafíos de ser sommelier en la región?
Uno de los principales desafíos es generar cultura de consumo y acercar el vino a nuevos públicos. También es importante seguir creando espacios de capacitación y desarrollo profesional fuera de los grandes centros urbanos, para que los sommeliers del interior tengan las mismas oportunidades de crecimiento y visibilidad.

Creo además que el crecimiento de la profesión en nuestra región depende en gran medida de la capacidad de trabajar en conjunto, compartiendo conocimientos, generando redes y fortaleciendo las instituciones que nos representan.

¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Lo que más me inspira es la posibilidad de conectar personas con historias. Detrás de cada vino hay productores, regiones, tradiciones y mucho trabajo. Poder transmitir eso y ver cómo una copa genera curiosidad, conversación y disfrute sigue siendo una de las partes más gratificantes de la profesión.

También me inspira formar parte del crecimiento de la cultura del vino en Entre Ríos y contribuir al desarrollo de nuevos profesionales. Creo profundamente que la sommellerie crece cuando dejamos de pensarla desde el individualismo y la entendemos como una construcción colectiva, donde compartir experiencias, generar oportunidades y acompañar a otros colegas fortalece a toda la comunidad.

Agustina Orozco Reina (San Luis)
Sommelier

Mi nombre es Agustina Orozco Reina y recientemente obtuve mi certificación como sommelier en la provincia de San Luis gracias a la formación ofrecida por la Escuela Superior de Alta Cocina (ESAC), formación que duró dos años. Mi recorrido profesional es diverso: soy docente universitaria y de nivel secundario, desarrolladora de software y, desde hace algunos años, encontré en el mundo del vino una verdadera pasión que me llevó a profundizar mis conocimientos y formarme profesionalmente.

Como sommelier, disfruto especialmente de la posibilidad de acercar el vino a las personas desde una mirada sencilla, accesible y vinculada a la experiencia. Creo que el vino es mucho más que una bebida: es cultura, historia, territorio y encuentro. Desde San Luis observo con entusiasmo cómo crece el interés por conocer más sobre este universo y cómo se abren nuevas oportunidades para desarrollar una cultura vitivinícola propia.

¿Cómo describirías la identidad del consumo de vino en San Luis?
San Luis tiene una relación muy interesante con el vino. Si bien históricamente ha estado influenciada por provincias vitivinícolas cercanas como Mendoza, cada vez se observa un consumidor más curioso y dispuesto a explorar nuevas propuestas. El vino forma parte de reuniones familiares, encuentros entre amigos y experiencias gastronómicas, pero también comienza a ocupar un lugar más importante como objeto de aprendizaje y disfrute consciente.

¿Cómo es hoy el consumo de vino en San Luis?
Actualmente percibo un consumo más informado que años atrás. Muchas personas ya no buscan únicamente una etiqueta conocida, sino que se interesan por conocer el origen del vino, las variedades, los métodos de elaboración y las historias detrás de cada botella. También se observa un crecimiento de las degustaciones, eventos temáticos y experiencias que combinan gastronomía y vino, especialmente entre consumidores jóvenes y adultos que desean ampliar sus conocimientos.

¿Cuáles son los principales desafíos de ser sommelier en San Luis?
Uno de los principales desafíos es continuar generando espacios de educación y difusión. Aunque existe un creciente interés por el vino, todavía hay mucho potencial para acercar el conocimiento al público de manera simple y atractiva. También puede resultar desafiante acceder a determinadas etiquetas o a una oferta tan amplia como la disponible en otras provincias. Sin embargo, estas mismas dificultades impulsan la creatividad y el trabajo de quienes buscamos desarrollar la cultura del vino en la provincia.

¿Qué oportunidades ves en el desarrollo del mercado local?
Veo grandes oportunidades en el crecimiento de propuestas que integren vino, gastronomía, turismo y experiencias. San Luis cuenta con paisajes únicos, una infraestructura turística en constante desarrollo y un público cada vez más interesado en actividades vinculadas al disfrute, la cultura y la identidad local.

Un ejemplo de ello es la reciente apertura de Takuá, un hotel serrano de lujo que apuesta por poner en valor la gastronomía puntana y trabajar con productores locales. Este tipo de iniciativas no sólo fortalecen la identidad culinaria de la provincia, sino que también generan espacios para visibilizar proyectos vitivinícolas regionales y acercar al visitante a una experiencia auténticamente puntana.

Por otra parte, en los últimos años hemos visto crecer significativamente la propuesta de eventos vinculados al vino. La feria Wines & Food, que se realiza anualmente y ya se ha consolidado como uno de los encuentros gastronómicos y vitivinícolas más importantes de la provincia, es una clara muestra de ello. Edición tras edición aumenta la participación de bodegas, enólogos, sommeliers, chefs y productores, reflejando el interés creciente del público y el potencial que tiene San Luis como plaza para el desarrollo de este tipo de experiencias.

A esto se suman degustaciones guiadas, cenas de maridaje, encuentros con productores y propuestas sensoriales que permiten acercar el vino a nuevos consumidores desde una perspectiva más cercana y experiencial. Creo que la incorporación cada vez mayor de profesionales del vino en restaurantes, hoteles y emprendimientos gastronómicos será clave para seguir fortaleciendo esta cultura y consolidar a San Luis como un destino atractivo para quienes buscan experiencias enogastronómicas de calidad.

¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Lo que más me inspira es la posibilidad de conectar personas con historias. Cada vino tiene detrás una región, un productor, una familia y una filosofía de trabajo. Poder transmitir todo eso y ver cómo una persona descubre algo nuevo en una copa es una experiencia muy gratificante. También me inspira el aprendizaje constante: el mundo del vino está en permanente evolución y siempre hay algo nuevo por conocer, degustar y compartir.

Creo que estamos viviendo un momento muy interesante para la cultura del vino en el interior del país. Desde San Luis tenemos la oportunidad de seguir construyendo una comunidad cada vez más apasionada, curiosa y abierta a descubrir la enorme diversidad que ofrece el vino argentino.

Scroll al inicio