Más allá de las capitales: el vino argentino toma voz propia (3° parte)

En esta tercera entrega, las protagonistas son ellas. Mujeres que, desde diferentes geografías del país, construyen día a día nuevas formas de comunicar, enseñar, compartir y enriquecer la cultura del vino. Desde ciudades y pueblos atravesados por historias, paisajes y tradiciones diversas, estas socias aportan miradas singulares que amplían el horizonte de la sommellerie argentina. Sus voces reflejan la riqueza de un país federal, donde el vino encuentra múltiples maneras de expresarse y de generar comunidad, identidad y encuentro.

Silvina Patricia Perez (Tostado – Santa Fé)
Sommelier, diplomada en enología y comercialización

Identidad y territorio
¿Cómo describirías la identidad del consumo de vino en Santa Fe?
En Santa Fe el consumo de vino crece de manera sostenida. Hay un público cada vez más curioso, dispuesto a aprender y a descubrir nuevas etiquetas.

¿Sentís que hay una cultura vitivinícola propia o está más influenciada por otras regiones como Mendoza?
Mendoza sigue siendo una gran referencia, pero en nuestra provincia estamos construyendo una identidad propia basada en la curiosidad y en el deseo de conocer más.

¿Qué variedades o estilos conectan más con el público local?
El Malbec sigue siendo el favorito, aunque noto una apertura creciente hacia el Cabernet Franc, los rosados y blancos con personalidad.

Consumo y hábitos
¿Cómo es hoy el consumo de vino en Santa Fe?
El vino está cada vez más presente en reuniones, momentos cotidianos y en obsequios. Indudablemente si bien el consumidor busca disfrutar, también quiere aprender sobre vinos.

¿Se consume más en casa o en restaurantes?
Si bien predomina el consumo en casa, hoy la gastronomía está incorporando cada vez mejores cartas de vino de acuerdo a nuevas tendencias y versatilidad incluso de acuerdo a la temporada.

¿El consumidor local busca más precio, calidad o experiencia?
Hoy busca una combinación de las tres, sin embargo, cuando vive una experiencia sensorial bien guiada, comprende que el verdadero valor del vino trasciende el precio de una botella, y se transforma en un momento memorable.

Desafíos
¿Cuáles son los principales desafíos de ser sommelier en Tostado?
Trabajar lejos de las grandes urbes exige un verdadero esfuerzo extra, pero también demuestra que la pasión no entiende de distancias.

¿Cómo influye la logística o la distancia con los centros productivos?
La distancia representa un desafío, pero nunca fue un límite para acercar grandes vinos y generar experiencias de calidad.

¿Sentís que el rol del sommelier está valorado?
Cada vez más. Cuando el consumidor descubre que detrás de una recomendación hay conocimiento y dedicación, lo valora profundamente.

Potencial y oportunidades
¿Qué oportunidades ves en el desarrollo del mercado local?
Veo un gran potencial en el desarrollo del mercado local. Es fundamental seguir educando al consumidor y fortalecer el trabajo conjunto entre bodegas, sommeliers y el sector gastronómico para crear experiencias significativas que sigan impulsando la cultura del vino.

¿Hay apertura hacia nuevos productos?
Sí, especialmente cuando se presentan con una buena explicación y se los vincula con experiencias atractivas.

¿Qué le falta a Santa Fe para consolidarse más en la escena del vino?
Santa Fe viene creciendo de manera sostenida con ferias, degustaciones y espacios de formación que fortalecen la cultura del vino. El próximo paso es consolidarse como una plaza estratégica para las bodegas, demostrando el potencial de consumidores cada vez más entusiastas.

Gastronomía y experiencia
¿Cómo describirías la escena del vino y las experiencias actual en pequeñas ciudades?
En ciudades como Tostado, donde vivo y gestiono mi vinoteca y distribuidora de bebidas, observo un crecimiento sostenido en el interés por el vino y las experiencias asociadas a su disfrute. Cada vez más personas buscan descubrir nuevas etiquetas, lo que genera oportunidades para acercar propuestas de mayor valor y fortalecer una cultura del vino más sólida.

¿El público se deja guiar o elige de forma más conservadora?
En una primera instancia, el consumidor suele inclinarse por opciones conocidas. Sin embargo, cuando recibe un asesoramiento profesional y cercano, se muestra receptivo y dispuesto a explorar nuevos estilos, regiones y variedades.

Mirada federal
¿Qué diferencia encontrás entre trabajar en Santa Fe y en otras ciudades como Buenos Aires?
En el interior muchas veces hay que abrir camino, pero el impacto que se logra luego es enorme.

¿Sentís que hay centralización en la comunicación del vino en Argentina?
Sí, aunque cada vez más profesionales del interior estamos demostrando que hay mucho para aportar desde nuestras regiones.

¿Qué te gustaría que se visibilice más del interior?
“El esfuerzo, la pasión y el trabajo constante” de quienes acercamos la cultura del vino a lugares alejados de las grandes ciudades.

Personal
¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Después de muchos años vinculada al mundo vitivinícola, primero desde la comercialización y luego profundizando mi formación como sommelier y comunicadora del vino, me sigue inspirando ver cómo una recomendación puede transformar la forma en que una persona disfruta, comprende y comparte el vino.

¿Alguna experiencia con un cliente que te haya marcado?
Cuando alguien regresa a mi vinoteca y me dice “descubrí un vino que jamás hubiera elegido solo”, siento que mi trabajo cumplió su propósito.

¿Qué vino representa este momento de tu vida?
Un “blend” equilibrado: con experiencia, carácter y la convicción de que siempre hay algo nuevo por descubrir. 

 

María de las Nieves Rodríguez (Mar del Plata)
Sommelier Ejecutiva con especialización en Enoturismo Freelance

 Identidad y territorio
¿Cómo describirías la identidad del consumo de vino en tu ciudad?
Sentís que hay una cultura vitivinícola propia o está más influenciada por otras regiones como Mendoza?
Mar del Plata tiene una influencia marcada definitivamente por Mendoza, si bien hay una identidad propia ya que hay excelentes ejemplares de vinos que se elaboran en la zona y lo más prometedor es que hay proyectos más incipientes que introducen otras variedades y demostrarán el potencial de la región en un futuro cercano.

¿Qué variedades o estilos conectan más con el público local?
Las variedades tintas o los red blends conectan más con el público local.

Consumo y hábitos
¿Se consume más en casa o en restaurantes?
Si bien es imposible ignorar el contexto económico del país, creo que sigue habiendo una dualidad hay consumidores que siguen eligiendo un momento de disfrute y para ello la opción es una salida ocasional tanto a restaurantes, wine bars o ferias de vinos y otros que eligen un vino de media o alta gama para la juntada semanal con amigos o para disfrutar en casa.

¿Qué tipo de experiencias gastronómicas están creciendo (wine bars, ferias, eventos, etc.)?
La ciudad cuenta con una gran oferta de bares de vinos ya establecidos y reconocidos como también, en la misma línea, restaurantes renombrados que apuntan a catas o degustaciones por pasos.

No obstante, Mar del Plata es una plaza instaurada para ferias de vinos, ya que recibe algunas de las más prestigiosas que también tienen lugar a nivel nacional.

Sin lugar a dudas, hay una oferta para cada tipo de consumidor porque a ésto se le suman las opciones que ofrecen las vinotecas a través de degustaciones semanales presentando diferentes proyectos y bodegas.

Cabe destacar que Mar del Plata cuenta con 74 vinotecas con más de 68 dueños distintos, lo que muestra una alta atomización en el sector comercial de vinos.

Desafíos
¿Cuáles son los principales desafíos de ser sommelier en tu localidad?
Uno de los desafíos más difíciles que me ha tocado como sommelier en Mar del Plata, es tener esa primera posibilidad para conseguir insertarme profesionalmente en el mercado laboral de la ciudad. Es un secreto a voces, que es una plaza complicada para ingresar y el comentario de los colegas es que una vez que logres incorporarte también lograrás tener la tan esperada rotación y continuidad. Tristemente, es un nicho de algunos pocos dónde las mismas caras se repiten. Abrir el juego y tener más pluralidad sería el punto a desarrollar, ya que hay varios profesionales muy bien capacitados y calificados esperando la gran “oportunidad”.

¿Hay dificultades en el acceso a ciertas etiquetas o diversidad de vinos?
No hay dificultades para encontrar variedad en etiquetas y variedades de vinos. Quizás lo más complicado es ingresar proyectos de bodegas boutiques de regiones emergentes como por ejemplo: vinos de Gualeguaychú, Entre Ríos. Creo que despierta interés en los consumidores pero al momento de elegir se vuelcan a vinos de bodegas reconocidas de la región de Cuyo, NOA o Patagonia.

¿Sentís que el rol del sommelier está valorado?
Creo que no está del todo valorado, hay restaurantes o bares de vinos que cuentan con la figura del sommelier entre sus filas, pero son los menos. Tendría que ser una profesión más valorada y reconocida sumando ese capital humano para enriquecer el mundo del servicio y la hospitalidad.

Potencial y oportunidades
¿Hay apertura hacia nuevos productos (vinos naturales, orgánicos, sidras, vermut, etc.)?
Hoy es un sí rotundo, la ciudad se destaca por liderar interesantes y premiados proyectos de gin artesanal y diferentes cervezas artesanales, también hay un público que disfruta de las diversas propuestas de vermut tanto locales como de otras provincias e incluso internacionales. La nueva tendencia de vinos y espumosos e incluso gin y whisky sin alcohol ha logrado captar la atención de los consumidores que no beben, ya sea por elección de una vida más saludable o por diferentes problemas de salud que les impedía ese consumo, se les ha presentado una gran chance para el disfrute sin culpas. Y para aquellos bebedores frecuentes, ésta propuesta los ha cautivado y sorprendido gratamente.

¿Cómo ves el crecimiento de propuestas gastronómicas vinculadas al vino?
Hay un crecimiento lento pero firme de varias propuestas gastronómicas que buscan una fusión entre comida y vino logrando una sinergía muy equilibrada, que han sabido destacarse en el mercado local.

Gastronomía y experiencia
¿El maridaje está presente o todavía es algo poco explorado?
Considero que es un terreno poco explorado aún y que se podría enriquecer. Mar del Plata, es una ciudad con apertura al mar, ese es el punto inicial donde se tendría que sentar las bases para armar una armonización regional resaltando la oferta de pescados y mariscos, con una identidad propia apelando a la creatividad de los chef de la ciudad a reversionar platos ya conocidos pero buscando destacar un fuerte rasgo identitario aprovechando esos frutos de mar disponibles para maridar con los exquisitos vinos blancos y espumosos que se elaboran en el partido de General Pueyrredón, dónde Mar del Plata es la ciudad cabecera.

¿El público se deja guiar o elige de forma más conservadora?
Es un balance, hay consumidores que son muy permeables a recibir el asesoramiento del sommelier, se dejan guiar y sorprender por vinos que no hubieran sido considerados como primera opción por ellos mismos.
Y también hay un gran porcentaje que prefiero elegir conservadoramente, dónde cierta cepa o etiqueta de determinada bodega no necesita mayor presentación, no buscan arriesgarse fuera de su zona de confort y apuestan por lo seguro.

Mirada federal
¿Qué diferencia encontrás entre trabajar en tu localidad y en otras ciudades como Buenos Aires?
Las diferencias son muy marcadas en comparación con Mar del Plata, Buenos Aires es una plaza laboral masiva y pluralista, es la sede de grandes eventos y la propuesta gastronómica es inagotable, hay una gran diversidad lo que permite desarrollarse como sommelier más holgadamente.
Gracias a esa diversidad puedo decir que he logrado mi desarrollo profesional en Buenos Aires, lo que me ha aportado una importante experiencia que me ha vuelto competente y hábil en el ámbito de la sommellerie.

¿Qué te gustaría que se visibilice más del interior?
Me gustaría que se visualice la importancia y la impronta de cada región vitivinícola del país, que gracias a la plasticidad enológica de algunas cepas logran desarrollar un perfil único y característico en cada una de las 19 provincias productoras. Como sommelier especializada en Enoturismo mi objetivo es poder brindar esa visibilidad a propuestas de regiones emergentes, como Entre Ríos, Provincia de Buenos Aires y algunos proyectos de Lago Puelo en Patagonia que no son tan visibles ni conocidos como también otro en El Puesto,Tinogasta, Catamarca.

Personal
¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Me inspira la pasión y el compromiso de comunicar el vino de una manera sencilla a través de un lenguaje coloquial. Invitando al consumidor a visitar en una copa una región argentina o del mundo que quizás desconoce y que por esa copa viaja y se deleita y si aprende algo nuevo, creo que alcance mi objetivo.

¿Alguna experiencia con un cliente que te haya marcado?
Una experiencia que se repite en ferias o degustaciones, es la felicidad por la atención que les brindé, porque se van con algunos tips de guarda o de temperatura de servicio y otros enófilos apasionados se llevan conocimientos nuevos de algún terroir en específico donde también les cuento de sus particulares, como: pluviometría, amplitud térmica o composición del suelo. El abrazo, las fotos, las sonrisas y que te reconozcan o busquen en diferentes ferias que he estado presente es lo que me marca y es lo que elijo llevarme en el corazón.

¿Qué vino o bebida sentís que representa este momento de tu vida?
Hoy me representa una copa de vino espumoso.

 

Natalia Soledad Corrain (Santa Fé Capital)
Sommelierie freelance. Docente en Instituto 3 Sentidos

¿Qué tipo de experiencias gastronómicas están creciendo?
Santa Fe muestra desde hace un tiempo un desarrollo de propuestas innovadoras para la región, con buenos resultados que han despertado el interés del público. Debo decir que ha crecido en cantidad de profesionales en la zona y son estos los mayores propulsores de nuevas experiencias.

Hay determinadas ferias que ya marcan agenda anual, por ejemplo.

Los eventos que combinan cultura general y vino están tomando cada vez más impulso. Generan curiosidad en una sociedad que todo el tiempo busca cosas nuevas. Generar ofertas gastronómicas guiadas por el sommelier o contadas por su propio productor son de las más elegidas por el consumidor.

En esa misma sintonía se ve el crecimiento de los wine bars que, si bien no son muchos aún, la oferta existe y es muy buena. Es una modalidad que se adapta perfecto, más que nada, a las nuevas generaciones o a planes más descontracturados. Ofrecen excelente calidad y servicio.

¿Cuáles son los principales desafíos de ser sommelier en la Provincia de Santa Fe?
En Santa Fe la cultura del vino está en desarrollo. La provincia es cervecera por excelencia y el consumo, aunque muestra crecimiento, es menor. Además, un gran nicho suele quedarse con vinos de mesa o marcas masivas.

El desafío está en educar al cliente sin invadirlo o sonar imperativo; mostrarles que en realidad hay tantas bodegas, etiquetas y estilos para elegir. Tratar de acercarlos a experiencias donde el maridaje con platos locales se luzca y romper ese mito de que “el vino es caro y complicado”.

Es por eso que el crecimiento del que hablábamos hoy es tan necesario para seguir impulsando la cultura del buen comer y el buen beber.

Además, el mercado laboral es chico. Hay menos restaurantes de alta gama y hoteles cinco estrellas. Entonces, los puestos fijos de sommelier son pocos. Eso te impulsa a trabajar como free lance creando catas para empresas, eventos de todo tipo, charlas en vinotecas, capacitaciones y hasta donde llegue la imaginación de cada uno. Todo el tiempo tratando de entender las necesidades del mercado y adaptarse a ello.

¿Cómo ves el crecimiento de propuestas gastronómicas vinculadas al vino?
Está en movimiento y con buen impulso. Santa Fe viene atrasado si miramos los polos más referentes de la industria, pero en los últimos años se nota un cambio claro, con una visión que apunta a ofrecer cocina honesta, de autor y con el detalle cuidado.

Hay una escena chica pero atractiva que utiliza pescados de río, fiambres y quesos de la zona.

No se ve tanto restaurante fine dining + sommelier; acá gana el formato descontracturado: catas con tablas, pop-ups con chefs en patios, wine bars con cocina chica y sunsets en terrazas.

Asimismo, se busca potenciar el turismo de río y la gastronomía regional. Ahí hay espacio para propuestas como vino y atardecer en el río, maridajes con surubí y dorado, por ejemplo.

¿Qué te inspira hoy de tu trabajo como sommelier?
Tres puntos que me inspiran: “ser el que abre la puerta”, “conectar producto con identidad local” y “construir comunidad”.

En mi caso no ejerzo la profesión al 100%. Las mañanas las ocupo con trabajo de oficina y eso, en ocasiones, puede ser muy estresante.

En la sommellerie encuentro mi cable a tierra. Me mantiene en movimiento y me desafía a ser mejor. Y no hablo de capacitaciones o actualizaciones, que sabemos son interminables en este mundo, sino de la parte humana, de la hospitalidad, de saber cómo comunicarse con el cliente. La verdadera conexión con las personas y la vocación de servicio es lo que me apasiona.

Ponerme el saco y agarrar el sacacorchos me llevan a otro lugar, donde soy feliz, sin dudas.

Mención aparte para el Concurso MSA 2025
Si tuviera que describirlo con una palabra elegiría: INCREÍBLE. Fue un desafío en muchos sentidos y que involucró a los que me rodean. Todo el recorrido para llegar a ese día es el mejor premio que me pudo tocar.

Era mi primera vez en el certamen, todo era nuevo. Desde el primer momento tuve el apoyo de mi querida escuela y de Michelle, que coordinó el grupo de estudio. Me gané unos compañeros maravillosos.

Fueron meses de preparación ardua, con clases semanales, masters con diferentes profesionales y trabajo en equipo. En mi caso, al ser del interior, me tocó viajar en más de una ocasión, pero nunca fue un impedimento sino una motivación. ¡Y qué decir de todo el conocimiento adquirido!

La parte emocional tiene un papel muy importante acá. Haber tenido contención y respaldo fue fundamental.

Ese sábado 01/11 pasé por todos los estados: nervios, dudas, miedo, ansiedad y alegría.

Momentos que quedarán en mi memoria y que me han dejado una enseñanza muy importante: amistad y compañerismo por sobre individualismo y competencia.

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