Por Nicolás Orsini
El vino, en su expresión más noble, es mucho más que una bebida: es un testigo del tiempo, una cápsula que guarda la memoria de un paisaje y el esfuerzo de quienes trabajaron la tierra. En Mendoza, pocas zonas tienen una carga histórica tan potente como Las Compuertas, y pocas bodegas han sabido interpretar ese legado como Finca Bandini.
Recientemente la bodega escribió un nuevo capítulo en su historia con el lanzamiento de Los Muros 102 Años, un vino blanco de edición limitada que completa una trilogía homenaje a las raíces mismas de la vitivinicultura mendocina.
Aunque para entender la profundidad de este vino, primero debemos entender el suelo que pisa y los muros que lo protegen.
Las Compuertas: El origen del nombre y la transformación de un paisaje
Las Compuertas no es solo un distrito más de Luján de Cuyo; es, en muchos sentidos, la «zona cero» del manejo del agua en la provincia. Ubicada en el lado norte del Río Mendoza, al oeste de Vistalba y pegada a la Cordillera de los Andes, esta región posee una mística particular.
Su nombre no es caprichoso. Se remonta a 1785, en plena época del Virreinato del Río de la Plata. Fue allí donde se construyó la Toma de los Españoles, la primera gran obra hidráulica de Mendoza diseñada para regular las crecidas del río y distribuir el agua. Esas «compuertas» originales no solo marcaron un hito en la ingeniería de la época, sino que prepararon el terreno para el milagro agrícola en el desierto.
Sin embargo, el vino no siempre fue el protagonista. A finales del siglo XIX, quien paseara por estas tierras vería un paisaje muy distinto. La zona, influenciada por la cercanía de la estación Blanco Encalada del tren trasandino, era un centro neurálgico para la ganadería bovina. Allí se engordaba el ganado con alfalfa producida in situ antes de emprender el cruce hacia Chile.
Fue con el tiempo, y gracias a un fuerte impulso gubernamental sumado a las condiciones naturales excepcionales (suelo franco, acceso a agua pura y abono natural del ganado), que la matriz productiva cambió. Las Compuertas se transformó paulatinamente en un mar de viñedos de alta densidad, donde el Malbec encontró su trono indiscutido, convirtiéndose en la variedad con mayor superficie y dando pie a la Primera Zona de Mendoza, cuna de los vinos que posicionaron a la Argentina en el mundo.
Un clima único en Luján
Geográficamente, Las Compuertas es una joya. Su proximidad a la montaña y al río la convierte en la zona más fría de Luján de Cuyo. Esta característica es vital: posee una amplitud térmica que se asemeja más a la del Valle de Uco que a la de sus vecinos del este. Esto permite una maduración lenta de las uvas, preservando una acidez natural y una frescura que son el sello distintivo de los vinos de alta gama modernos.
Finca Bandini: rescatando la historia
En este escenario de privilegio se asienta Finca Bandini. El proyecto nació en 2019 de la mano de Federico Bandini, quien vivió su propio «regreso del héroe». Tras residir desde pequeño en Houston, Estados Unidos, Federico decidió volver a su tierra natal para cumplir el sueño de tener su propia bodega.
No eligió cualquier lugar. Adquirió un predio de 77 hectáreas que limita directamente con el cauce del río. Al recorrer la finca, se encontró con una estructura que lo dejó maravillado: unos históricos muros de piedra construidos en 1922. Estas paredes tenían la función vital de guiar el cauce del río Mendoza, protegiendo las tierras productivas de la fuerza del agua.
“Cuando llegué a este lugar y me di cuenta de que éste era el corazón de Las Compuertas, dije: esto se queda, esto es historia, esto es Mendoza”, suele recordar Bandini.
Esos muros, verdaderas huellas del pasado que aún se conservan dentro de la finca, son los que dan nombre a la línea icónica de la bodega y los que inspiran la serie Aniversario.
El lanzamiento: Los Muros 102 Años
La tercera entrega de esta saga conmemorativa rompe con lo esperado. Si las ediciones anteriores celebraron el perfil tinto de la región, Los Muros 102 Años llega para demostrar que Las Compuertas también es tierra de blancos.
Estamos ante un blend sofisticado y poco convencional para la zona: 60% Chardonnay y 40% Gewürztraminer.
Su elaboración incluye un paso de 12 meses por barricas de roble francés de primer uso. Se utilizó un 50% de roble de grano fino (ideal para blancos, aportando sutileza) y un 50% de grano grueso (habitualmente usado para tintos, aportando estructura).