Lo que Burdeos te enseña para vender mejor un vino argentino

Por Federico L’Huillier*

Cuando enseño Burdeos en la masterclass siempre insisto en lo mismo: no es una colección de datos para lucirte en un cuestionario, es una caja de herramientas para el momento en que estás parado frente a una mesa con una copa en la mano y necesitás que el cliente establezca una conexión con el vino. Todo lo que sabemos de Burdeos tiene un espejo en Mendoza, y ese espejo es el que convierte una ficha técnica en una historia que se vende sola.

Empecemos por el blend. En Burdeos nadie se disculpa por hacer un blend. El Cabernet Sauvignon aporta estructura y color, el Merlot redondea, el Cabernet Franc perfuma, el Petit Verdot da nervio. Es una decisión de necesidad y estilo, no una limitación. Cuando ofrecés un corte mendocino de Malbec con Cabernet Sauvignon y Merlot, tenés la misma lógica en la copa, y podés decirlo así: este vino no es una mezcla improvisada, sigue la misma arquitectura que ordena un vino de Pauillac desde hace tres siglos. Esa sola frase cambia cómo el cliente valora el corte frente a un varietal puro.

Después está el origen. A veces un cliente pregunta por qué tomamos Malbec y no una cepa más criolla. Ahí tenés una historia completa para contar, no una excusa. Durante la colonia, España solo dejaba entrar al continente las variedades de su propio circuito comercial, la Listán Prieto y la Moscatel de Alejandría, que acá se conocieron como Criolla y en Chile como uva País. Las mismas provenías de las Islas Canarias, último punto de reabastecimiento de los barcos antes de llegar al nuevo mundo. Cuando llegaron las guerras de independencia en Sudamérica, entre 1810 y 1826, las élites locales quedaron sin modelo cultural propio, ya que el español era rechazado y adoptaron el francés, que ya era la referencia de modernidad e ilustración en toda Europa. Lo que yo llamo la primer ola de Bordolización de los vinos. Y no es casualidad que ese modelo viniera justamente de Burdeos: Montesquieu, uno de los pensadores que más influyó en las ideas de independencia, nació cerca de Burdeos, presidió su Parlamento y fue dueño de sus propios viñedos en el Château de la Brède. Burdeos no solo exportó cepas, también exportó parte del pensamiento ilustrado que inspiró la ruptura con España. Ese afrancesamiento no fue solo arquitectura y literatura, también fue agronómico: cuando llegaron los primeros técnicos franceses a mediados del siglo XIX, trajeron Cabernet Sauvignon y Malbec, y las variedades criollas quedaron relegadas por prestigio, no por calidad. Contarle esto a un cliente convierte al Malbec en una decisión política e identitaria, no en una casualidad agrícola.

Con la madera pasa algo parecido. Cuando ofrecés un vino con mucha crianza y sentís que el cliente lo va a tomar como demasiado maquillado, tenés a mano la historia de Arnaud de Pontac, propietario de lo que hoy es Château Haut-Brion, que en la segunda mitad del siglo XVII empezó a criar sus vinos en barrica de forma deliberada y prolongada, en vez de venderlos jóvenes como se hacía en toda la región. Fue tan documentado que el propio Samuel Pepys anotó en su diario en 1663 haber tomado ese vino en una taberna de Londres. La crianza en madera no es un truco comercial moderno, es una de las primeras decisiones de estilo documentadas en la historia del vino occidental, y nació en Burdeos. Esa frase te saca de la defensiva y te pone a contar historia, no a justificar precio.

Y después, en mi opinión, ubo una segunda ola de Bordolización, la que más me gusta usar con vinos de alta gama. Entre los ochenta y los noventa, Burdeos no mandó inmigrantes, sino que exportó consultores e inversores a Sudamérica. Michel Rolland, enólogo de Pomerol, empezó a asesorar bodegas argentinas a fines de los ochenta y ayudó a moldear el estilo del Malbec que hoy exportamos, y más tarde se asoció con la familia Cuvelier, dueña de Château Léoville Poyferré en Saint-Julien, en el proyecto Clos de los Siete en el Valle de Uco, del que salió Cuvelier Los Andes en 1999. En el mismo período, Jacques y François Lurton compraron tierra en Uco y armaron su propia bodega, y en Chile, Mouton Rothschild se asoció con Concha y Toro para crear Almaviva. Sumale a esa ola un dato más: Robert Parker, que fundó The Wine Advocate en 1978 y con su escala de cien puntos marcó el gusto internacional por dos décadas, prefería el estilo bordelés de vinos concentrados y con mucha madera nueva, y esa preferencia benefició a quien seguía esa lógica en cualquier parte del mundo, empezando por el propio Rolland. Cuando tenés en la mesa un vino con ese linaje, no hace falta hablar de puntajes: alcanza con decir que responde a la escuela que definió el gusto internacional durante dos décadas.

Hay una quinta herramienta, más sutil, que sirve cuando el cliente ya sabe algo de vino y busca profundidad: la diversidad interna de Burdeos. Adentro del propio Médoc, Pauillac da vinos de mayor cuerpo y potencia, Saint-Julien se define por su finura, y Margaux llega a la máxima elegancia floral de la región, todo a pocos kilómetros de distancia y sobre el mismo río. Esa idea, la de que el suelo cambia el carácter del vino, aunque la cepa sea la misma, es exactamente el argumento que refuerza el cómo explicar por qué un Malbec de Gualtallary no se parece a uno de Los Chacayes o de Vista Flores. El concepto de terruño es un concepto ya está probado en Burdeos desde hace siglos, y solo hay que trasladarlo.

Hay una sexta herramienta que uso con compradores extranjeros o armando un portfolio de exportación: conocer los estilos de Burdeos te permite ubicar un vino argentino en un mapa que el comprador ya tiene en la cabeza. Decir que un corte es potente y tánico no dice nada nuevo; decir que se parece a un Pauillac pero más perfumado, o que tiene la sedosidad de un Saint-Julien con la fruta madura de Mendoza, le da una referencia inmediata. No es compararse para quedar por debajo de Burdeos, es darle al vino un lugar propio en esa conversación.

Ninguna de estas historias sirve si las contás todas juntas y de corrido, como una clase. Sirven una por una, elegidas según el vino que tenés en la mano y la pregunta que te hace el cliente. Ese es, para mí, el verdadero valor de conocer Burdeos en profundidad: no es coleccionar datos sobre una región lejana, es tener siempre la historia correcta lista para el momento exacto en que un vino argentino la necesita.

* Artículo de Opinión por Federico L’Huillier, para la Asociación Argentina de Sommeliers

Fuentes
• INTA Informa – Uvas criollas: el origen de un vino de calidad y con historia
• Britannica – Montesquieu: Biography, Spirit of the Laws, Separation of Powers
• Château de La Brède – Montesquieu (sitio oficial)
• Decanter – History in a bottle: Haut-Brion (Clive Coates MW)
• Wine Enthusiast – The Wine World Loses Bordeaux Icon Michel Rolland
• Wine Spectator – The Lasting Power of Michel Rolland’s Legacy
• ECOCUYO – Lurton celebró 20 años de su proyecto en Mendoza
• Cuvelier Los Andes – Cuvelier Family (sitio oficial)
• Almaviva Winery – historia del proyecto (sitio oficial)
• Wine History Tours – The Robert M. Parker Wine Rating System (100 points)
• FINE+RARE – Your guide to Bordeaux’s subregions, wines and top producers

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