Lamadrid Estate Wines: 20 años de historia y pasión por el vino

Por Nicolás Orsini

Este 2024, Lamadrid Estate Wines celebra dos décadas de historia, consolidándose como un referente en la vitivinicultura argentina.

Fundada en 2004 por Guillermo García Lamadrid, la bodega nace de su romance con las tierras mendocinas y el deseo de rendir homenaje a su madre, Matilde, cuyo nombre identifica a su vino insignia. Pero más allá de la celebración, este aniversario es una buena excusa para hacer un repaso sobre el recorrido que llevó a la bodega a donde está hoy: un proyecto que transformó tierras en viñedos de prestigio.

La vida de Guillermo García Lamadrid está marcada por la superación de adversidades desde muy joven. En 1959, la Revolución cubana cambió el curso de su vida. Con solo 11 años, su madre Matilde lo envió solo a Estados Unidos; y tras años de separación la familia se reunió en Puerto Rico, donde Guillermo comenzó a construir su camino en los negocios.
Aunque forjó una carrera exitosa en la importación y distribución de alimentos, su vínculo con la tierra se mantuvo firme. En una cena con amigos, el destino lo llevó a probar vinos argentinos y ese encuentro lo inspiró a visitar Mendoza.

Fue ahí, en Luján de Cuyo, donde Guillermo encontró la tierra perfecta para echar raíces y fundar su bodega. Así nació Lamadrid Estate Wines, una empresa que hoy en día destaca por su enfoque en la calidad y autenticidad.

En aquellos primeros años los vinos se producían en bodegas alquiladas, pero pronto surgió la oportunidad de adquirir un antiguo establecimiento en la zona de Las Compuertas, perteneciente entonces a un grupo francés. “Estábamos en el lugar correcto en el momento adecuado”, dice Guillermo.

Desde entonces, la capacidad productiva fue aumentando exponencialmente, alcanzando hoy los 2 millones de litros anuales, un reflejo del crecimiento constante de la bodega.
Guillermo cuenta que, desde los comienzos, la visión de Lamadrid Estate Wines fue la de adquirir y trabajar las tierras de Agrelo, una de las regiones más antiguas y prestigiosas de Mendoza para la producción de Malbec. Así, con el respaldo y los consejos de figuras clave como Alberto Arizu, Guillermo decidió invertir en 110 hectáreas de viñedos, una decisión que no solo resultó acertada desde el punto de vista comercial, sino que también marcó el comienzo de una relación profunda con la tierra mendocina.

Hoy, dos décadas después, esa visión ha evolucionado. La bodega no sólo creció en capacidad, sino que ha refinado su enfoque en la producción de vinos de alta gama, destacándose por su respeto al terroir y su búsqueda constante de excelencia.

Como en toda rica historia que se precie de tal, el recorrido de Lamadrid Estate Wines no estuvo exento de desafíos. Desde su fundación, Guillermo ha mantenido una filosofía centrada en avanzar, asumir riesgos y mirar siempre hacia adelante, un enfoque que le permitió superar obstáculos que, en muchos casos, podrían haber detenido su progreso. «Nunca me fijé en las dificultades», comenta. Para él, los desafíos políticos o económicos siempre fueron vistos como oportunidades para crecer, en lugar de como “barreras insuperables”.

Uno de los hitos más significativos en la historia de Lamadrid Estate Wines es, sin duda, la creación de su vino ícono, Matilde. Este homenaje a su madre, nace para Guillermo como un tributo a su fortaleza y perseverancia. Para él, Matilde representa no solo la dedicación y el esfuerzo, sino también los valores que han guiado su vida y su carrera en la vitivinicultura.
A 20 años de su fundación, Guillermo García Lamadrid sigue mirando al futuro con optimismo. “Como 20 años no es nada, nosotros vamos a añadirle 20 años más”, dice. Con la esperanza de que su hija Gabriela tome las riendas del proyecto en algún momento, Guillermo ve en el futuro de la bodega una continuidad de su legado y un compromiso con la excelencia que ha definido a Lamadrid Estate Wines desde sus inicios.

Así, mientras celebra su vigésimo aniversario, la bodega se consolida como un ejemplo más de la pasión por el vino, el respeto por la tierra y el reconocimiento a las oportunidades que, a lo largo de su vida, Guillermo García Lamadrid ha sabido aprovechar.

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