La sustentabilidad como un camino a vinos más puros

El camino de Domaine Bousquet comenzó en el año 1997 de la mano de la familia Bousquet, que dejó su hogar en la ciudad francesa de Carcassonne para perseguir un sueño en Mendoza.

Un sueño que instalaron en el corazón de Gualtallary, donde encontraron el lugar perfecto para combinar tradición vinícola y respeto por la naturaleza. Liderada actualmente por Anne Bousquet y su esposo Labid Ameri, la bodega ha evolucionado hasta convertirse en un referente global, produciendo vinos orgánicos y regenerativos que reflejan la esencia del Valle de Uco y exportando a más de 60 países.

La filosofía de sustentabilidad de Domaine Bousquet
El compromiso de Domaine Bousquet con la sostenibilidad se basa en un enfoque holístico que abarca la mitigación del cambio climático, la gestión del agua, la regeneración de ecosistemas, la circularidad y la transparencia. Este modelo integral es fruto de la visión que se propusieron, liderar la transición hacia una vitivinicultura más responsable.

Para ello, fueron un paso más allá en las prácticas orgánicas convencionales y adoptaron un enfoque regenerativo en sus viñedos. Esto significa trabajar activamente para mejorar la salud del suelo y restaurar el ecosistema circundante.

Recursos como la incorporación de abejas para polinizar, ovejas para controlar malezas y la plantación de cultivos de cobertura, son utilizados para enriquecer la biodiversidad y promover un entorno equilibrado y productivo.

El compostaje también juega un papel fundamental, permitiendo devolver nutrientes esenciales al suelo y fortaleciendo su capacidad de retención de agua. Estas prácticas, cuentan en Domaine Bousquet, no solo aumentan la resiliencia frente al cambio climático, sino que también “mejoran la calidad y expresividad de las uvas, resultando en vinos que reflejan el carácter del terroir”.

En ese sentido Rodrigo Serrano, Director de Enología y Operaciones de la bodega, subraya que “la búsqueda está en afinar y mejorar año a año los vinos, entendiendo cómo parcelar los viñedos para enfocarse en obtener esa expresión del viñedo”, algo que igualmente para él “es un trabajo constante”.

Orgánicos y de alta gama
Con una capacidad de 4.5 millones de litros de vino, repartidos en diversos recipientes como los tanques de acero inoxidable, el concreto y las barricas de roble francés y americano, Domaine Bousquet es la principal bodega exportadora de vinos elaborados únicamente con uva orgánica certificada de Argentina.

Vinos que obtienen combinando técnicas de elaboración francesas con las características del terroir de Gualtallary, terroir en el que ponen el foco para identificar las mejores parcelas. “Y dentro de esas parcelas, las micro parcelas”, agrega Rodrigo, sobre esa uva que luego elaboran por separado para utilizar como componentes de los diversos cortes finales. “Esa diversidad nos permite jugar con la definición del producto final, siempre sabiendo que identificamos cada una de las fincas por su distintivo cualitativo”.

Respecto a las particularidades que introduce el trabajo orgánico en el perfil de los vinos que elaboran, Rodrigo es contundente: “la característica más fuerte que aporta es la pureza de la fruta”.

Certificaciones que respaldan un compromiso real
La aplicación de esta filosofía le permitió a Domaine Bousquet consolidar su liderazgo en sostenibilidad mediante una serie de certificaciones que avalan su compromiso ambiental y social.

Una de ellas es la certificación ROC (Orgánica Regenerativa), un aval que reconoce que la bodega no solo preserva el medio ambiente, sino que también trabaja activamente para regenerarlo.

Por supuesto, también cuentan con la certificación Demeter, que destaca el uso de prácticas agrícolas biodinámicas en armonía con los ciclos naturales, minimizando el impacto ambiental.

En cuanto a lo vinculado a la RSE, en Domaine Bousquet también cuentan con la certificación B Corp que garantiza que la bodega opera bajo estándares rigurosos de sostenibilidad, responsabilidad social y transparencia.

A estos tres ejemplos se le suman más certificaciones orgánicas Internacionales como la de USDA Organic y EU Organic, que garantizan que están libres de productos químicos sintéticos y modificadores genéticos.

Cambio climático: innovación para enfrentar un desafío global
En un contexto donde los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes, Domaine Bousquet adoptó prácticas proactivas para adaptarse y mitigar sus impactos. Desde su ubicación en Gualtallary, a 1.200 metros sobre el nivel del mar, la bodega enfrenta desafíos como la variabilidad climática y el estrés hídrico. Para paliar sus efectos, implementaron técnicas avanzadas como la rotación de cultivos y la preservación de suelos saludables, elementos esenciales para garantizar la resiliencia de sus viñedos.

El agua, vital para la viticultura en la región, es cuidadosamente gestionada mediante sistemas de riego por goteo que ahorran hasta un 60% de agua frente a métodos tradicionales. Este enfoque no solo garantiza el suministro a las vides, sino que también contribuye a la sostenibilidad general del ecosistema local.

Monitoreos constantes y tecnologías innovadoras permiten optimizar el uso de este recurso, haciendo frente a la escasez provocada por el cambio climático.

Reciclaje y sustentabilidad social
En este sentido, la bodega opera bajo un modelo de economía circular, reciclando el 96.8% de sus residuos y utilizando prácticas de compostaje para devolver nutrientes al suelo. Además, han adoptado botellas livianas que disminuyen la huella de carbono en el transporte y fabricación, marcando un paso significativo hacia una producción más sostenible.

Finalmente, el círculo se cierra con el desarrollo de programas educativos que involucran anualmente a más de 4.000 estudiantes, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles y fortaleciendo la economía local. Además, Domaine Bousquet colabora con pequeños productores para ayudarlos en la transición hacia métodos orgánicos, extendiendo el impacto de sus iniciativas más allá de sus propias operaciones.

En ese sentido, tanto Gaia -el restaurante de la bodega- como el alojamiento Gaia Lodge se destacan por integrar la experiencia turística con productos locales y orgánicos, subrayando la importancia de conectar la cultura local con la experiencia enológica.

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