La Flor Chardonnay: historia y juventud

Por Manuel Recabarren

Hay un apellido en Luján de Cuyo que no necesita introducción: Pulenta. Una familia con más de cien años de historia vitivinícola y cuatro generaciones de pasión ininterrumpida por el vino argentino. Tanto es así que la más reciente, formada por los primos Nina, Eduardo y Diego Pulenta, tomó las riendas de un proyecto que aportó frescura a la marca.

Se trata, claro, de La Flor Wines, una línea de vinos jóvenes, atractivos, de gran relación calidad-precio. Los primos Pulenta renovaron la marca, no sólo a nivel estético -donde marcaron un antes y un después- sino también creando una identidad que pone el foco en preocupaciones actuales de la juventud: energías renovables, buen manejo del agua, programas de biodiversidad y packagings de bajo impacto ambiental.

“Desde que tomamos La Flor en nuestras manos, supimos que debía crecer con nosotros”, cuenta Nina Pulenta, Brand Ambassador de la bodega para Reino Unido, Europa y Asia. “Cada vino de esta línea es una pieza de nuestra historia, una mirada propia dentro de un legado de más de cien años. Y dentro de esa evolución, diseñar un Chardonnay para La Flor era un paso natural”.

¿Por qué un paso natural? Bueno, porque la Chardonnay es conocida como la reina de las blancas, infaltable en cualquier portfolio. Pero también por la relación familiar con la cepa: los recuerdos de mesas familiares con Don Antonio, el abuelo obsesionado con los buenos vinos blancos.

“La verdad es que el cambio de La Flor ha sido una revolución. Nos lo elogian muchísimo, tanto la etiqueta como la manera que estamos comunicando la marca en redes sociales y en presentaciones, no es algo que se hacía en el mundo del vino”, agrega Nina.

“Estamos muy contentos con mis primos porque no es fácil animarse y ha sido un éxito. Sin dudas que el producto tiene que estar a la altura, y nuestra calidad siempre es el punto de partida. Pero fue toda una apuesta que ha logrado reconocimiento, sobre todo de diseñadores y artistas que son nuestro público”.

La Flor Chardonnay se elabora con uvas de “La Zulema”, icónica finca de los Pulenta, en Agrelo, a casi mil metros sobre el nivel del mar. La cosecha, en 2024, se realizó en febrero, para realzar la acidez y vivacidad del blanco. Para aportar complejidad y algo de textura, se cría en barricas de roble francés con tostado medio.

Si bien -como todos los vinos de La Flor- este blanco puede beberse y disfrutarse solo, es un aliado valioso y versátil a la hora de armar maridajes con infinidad de platos.

Scroll al inicio