Por Juan Giacalone
El próximo 24 de noviembre celebraremos una nueva edición de nuestra feria anual, una fecha que este año tendrá un significado muy especial: coincidirá con el Día del Vino Argentino Bebida Nacional y se realizará en el marco de los 25 años de la Asociación Argentina de Sommeliers. Esta coincidencia nos invita a celebrar todo aquello que nos une: el vino argentino, nuestra profesión y una comunidad que durante un cuarto de siglo ha crecido, aprendido y construido nuevos espacios de encuentro.
Esta feria será uno de los momentos centrales de nuestro aniversario. Un espacio pensado para reunir a bodegas, productores, sommeliers, comunicadores, gastronomía y referentes de la industria, pero también para mirar hacia atrás y reconocer el camino recorrido, mientras seguimos proyectando juntos el futuro de la sommellerie argentina. Será una jornada para descubrir, compartir conocimientos, intercambiar miradas y celebrar la identidad de nuestro vino.
La fecha no es casual.
El 24 de noviembre es el Día del Vino Argentino Bebida Nacional. Y este año, mientras en distintos rincones del país se celebra una de las expresiones más reconocibles de nuestra cultura productiva, muchos de sus protagonistas tendrán un punto de encuentro en Buenos Aires.
De 17 a 21 horas, en Mirador Central, la Asociación Argentina de Sommeliers realizará FeriAAS 2026, una nueva edición de una feria que vuelve a convocar a la comunidad profesional alrededor del vino.
Habrá vinos, por supuesto. Clásicos, novedades, nuevas cosechas, proyectos por descubrir y etiquetas que quizá encuentren allí su primer encuentro con algunos de los profesionales que luego las recomendarán, servirán o comunicarán.
Pero FeriAAS también será algo más: cinco horas para encontrarse con quienes están pensando, produciendo, elaborando, sirviendo y contando el vino argentino de hoy.
Una feria que crece alrededor del encuentro
FeriAAS fue construyendo en sus ediciones anteriores un espacio propio dentro del calendario de la sommellerie argentina. Una feria profesional, pero también un lugar de pertenencia y camaradería, donde productores y hacedores del vino pueden encontrarse directamente con quienes trabajan todos los días acercándolo a nuevos públicos.
En 2024, la feria reunió proyectos provenientes de diferentes regiones vitivinícolas del país, reafirmando su espíritu federal. En 2025, volvió a convocar a la comunidad profesional en Buenos Aires, en esa oportunidad en el marco del Concurso Mejor Sommelier de Argentina.
FeriAAS 2026 recoge ese recorrido y vuelve a poner el encuentro en el centro
Este año se espera la participación de más de 30 bodegas y cientos de profesionales vinculados al vino y la gastronomía, reunidos durante una misma tarde para compartir etiquetas, experiencias, conocimientos y opiniones.
Detrás de esos números hay algo todavía más interesante: muchas historias del vino argentino concentradas en un mismo lugar.
Más de 30 bodegas, muchos vinos y un país por recorrer.
Para quien visite FeriAAS, recorrer la feria tendrá algo de viaje.
Una mesa podrá llevar a Mendoza y otra a la Patagonia. Aparecerán regiones históricas y nuevos orígenes, variedades conocidas bajo interpretaciones diferentes, nuevas cosechas, proyectos que comienzan a ganar visibilidad y vinos que tal vez lleguen por primera vez a la copa de muchos de los asistentes.
Y existe algo especialmente valioso en poder hacer ese recorrido: probar y conversar al mismo tiempo.
No solamente descubrir qué hay dentro de una botella, sino conocer quién está detrás. Preguntar por un viñedo, una añada, una decisión enológica o un cambio de estilo. Escuchar a sus hacedores. Comparar experiencias. Intercambiar opiniones.
En definitiva, entender un poco mejor qué está sucediendo hoy en el vino argentino.

Probar también es aprender
Una feria profesional puede convertirse, además, en una enorme aula sin paredes.
Una conversación con un productor puede explicar un territorio de una manera diferente. Una nueva cosecha puede abrir una discusión sobre estilos. Una etiqueta desconocida puede ser la puerta de entrada a una región o una variedad. Dos sommeliers frente al mismo vino pueden encontrar lecturas distintas y enriquecer mutuamente su mirada.
Allí aparece otra dimensión de FeriAAS: la formación a través del intercambio.
No necesariamente aquella que sucede frente a un pizarrón, sino la que nace de la curiosidad, las preguntas y el contacto directo entre profesionales que ocupan lugares diferentes dentro de una misma actividad.
Para la sommellerie, ese intercambio resulta especialmente valioso. Conocer un vino supone también comprender su contexto, descubrir su origen, acercarse a quien lo produce y conocer las ideas que existen detrás de cada proyecto.
Probar, preguntar, escuchar, compartir.
La formación también sucede así.
Para las bodegas, una vidriera frente a la comunidad profesional
FeriAAS tiene, al mismo tiempo, otra lectura
Para las bodegas, participar significa presentar sus vinos frente a una comunidad directamente vinculada con su comunicación y recomendación: sommeliers, gastronómicos, periodistas y referentes de la industria.
La propuesta está pensada para presentar y posicionar marcas, dar a conocer nuevas etiquetas y productos y fortalecer vínculos con la comunidad profesional. Cada expositor podrá presentar cuatro etiquetas, combinando clásicos, novedades y exponentes destacados de su portfolio.
Una etiqueta que llega a una carta, un vino que empieza a recomendarse, una historia que despierta el interés de un comunicador o simplemente un profesional que descubre un proyecto que hasta ese momento no conocía pueden comenzar con algo tan sencillo como una copa compartida y una buena conversación.
Por eso, participar de FeriAAS es también formar parte de la conversación actual del vino argentino.
El valor de volver a verse
Y después está aquello que resulta mucho más difícil de medir.
La camaradería.
La vitivinicultura es una industria, pero también una comunidad. Está hecha de relaciones profesionales, por supuesto, pero también de historias compartidas, viajes, vendimias, degustaciones, restaurantes, capacitaciones y encuentros que fueron construyendo vínculos a lo largo de los años.
En medio de agendas que rara vez coinciden, volver a encontrarse tiene un enorme valor.
FeriAAS es también ese momento del calendario en el que uno llega buscando vinos y termina encontrándose con personas.
Colegas que hace tiempo no veía. Productores conocidos. Nuevas generaciones de sommeliers. Enólogos, periodistas, cocineros, restaurateurs y profesionales que trabajan desde lugares diferentes pero forman parte de un mismo universo.
No toda conversación necesita tener un objetivo comercial. Algunas sirven para aprender. Otras para debatir. Otras para descubrir algo nuevo. Y algunas, simplemente, para compartir una copa y disfrutar de estar entre colegas.
El 24 de noviembre, más que una fecha
La elección del día termina de darle sentido a la propuesta.
El 24 de noviembre de 2010, el Decreto 1800 declaró al Vino Argentino como Bebida Nacional. Tres años después, la Ley 26.870 ratificó esa declaración y estableció entre sus objetivos la difusión de las características culturales vinculadas con la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones.
Celebrarlo reuniendo a quienes forman parte de esa cultura resulta especialmente significativo.
Porque el vino argentino es viñedo y bodega, pero también gastronomía y hospitalidad. Es turismo, comercio y comunicación. Es conocimiento y oficio. Es territorio. Son productores y trabajadores, enólogos y sommeliers, cocineros y comunicadores.
Y es también una extraordinaria excusa para reunir personas alrededor de una mesa.
El próximo 24 de noviembre habrá muchas razones para acercarse a Mirador Central: más de 30 bodegas, cientos de profesionales, nuevos vinos por descubrir y cinco horas para probar, aprender, conversar, reencontrarse e intercambiar opiniones.
Pero quizá la mejor manera de resumirlas sea mucho más sencilla: FeriAAS 2026 será el lugar donde, por una tarde, el vino argentino vuelva a encontrarse.
