Por Manuel Recabarren
La décima edición del concurso Mejor Sommelier de Argentina está cada vez más cerca. El evento más esperado de la sommellerie nacional se celebrará entre el sábado 1 y el lunes 3 de noviembre, en el NH Buenos Aires City Hotel (Bolivar 160, CABA). Cada tres años, el certamen convoca a profesionales de todo nuestro país para poner a prueba sus conocimientos técnicos, habilidades sensoriales y capacidades de comunicación. Un espacio de encuentro, aprendizaje y camaradería para la comunidad del vino argentino.
Preparándonos para esta nueva edición (¡a la que ya pueden inscribirse!), charlamos con Alma Cabral, una de las protagonistas del certamen en 2022. En aquel entonces, compitió junto a 35 colegas, destacándose en los distintos desafíos hasta llegar a una final peleadísima con Delvis Huck y Andy Donadío, quien se consagró ganadora.
Preparándonos para esta nueva edición (¡a la que ya pueden inscribirse!), charlamos con Alma Cabral, una de las protagonistas del certamen en 2022. En aquel entonces, compitió junto a 35 colegas, destacándose en los distintos desafíos hasta llegar a una final peleadísima con Delvis Huck y Andy Donadío, quien se consagró ganadora.
Alma egresó de CAVE en el año 2009 y obtuvo el título de Técnico Superior en Sommellerie con Orientación en Comercialización al realizar el tercer año de la carrera en el 2018.
Se desempeñó en restaurantes como Sucre, Aldo´s, Casa Coupage, Restó, Tegui entre otros; y trabajó como supervisora de AABB y sommelier a cargo en The Brick Hotel y en Bahia Vik, ubicado en José Ignacio, Uruguay. A su vez, hizo temporadas en el exterior y tuvo la oportunidad de hacer una pasantía en Le Suquet, Maison Bras, en Laguiole, Francia.
Actualmente trabaja como ejecutiva de cuentas en canales de distribución, hace degustaciones particulares y brinda asesorías para restaurantes.
-¿Qué te motivó a presentarte al certamen de Mejor Sommelier de Argentina?
-AC: Creo que esto se debe, en gran parte, a una necesidad que siempre sentí en la profesión: la de mantenerme actualizada. Desde que me recibí en 2010 entendí que el mundo del vino es profundamente dinámico. Las prácticas enológicas evolucionan, surgen nuevas regiones productoras, cambian los estilos… y uno, como comunicador, debe estar en constante movimiento. Esta curiosidad se intensifica cuando hay una instancia que te impulsa a superarte. Ahí la motivación crece más.
-¿Cómo fue la preparación?
-AC: Esta fue mi segunda participación en el concurso. La primera fue por curiosidad, para tomarle el pulso a la exigencia del examen. Pero en 2022 ya lo viví de otro modo, con más compromiso, estudiando al menos dos horas por día. Realicé catas escritas y orales, pude probar destilados y diferenciarlos, tuve prácticas de servicio como apertura de espumantes, decantado y de maridaje. También aprendí que es clave permitirte momentos de descanso, de disfrute y mantenerte activa físicamente. Todo eso hace que el proceso no solo sea más llevadero, sino también mucho más disfrutable.
-Más allá de la competencia, ¿cómo es el intercambio con los otros participantes?
-AC: Uno crece, se inspira y se motiva en comunidad. Tuve la suerte de formar un grupo de estudio con tres colegas maravillosas: Andy, Delvis y Cami. Ese grupo fue clave, un verdadero sostén emocional. Cuando una sentía ganas de bajar los brazos, ahí estaba la otra con las palabras justas para volver a impulsarnos.
-¿Qué fue lo que más disfrutaste del proceso?
-AC: Creo que los meses previos al concurso, porque es atravesando estas instancias cuando uno toma verdadera dimensión del nivel de estudio y preparación que se requiere.
-¿Qué aportó esta experiencia a tu vida profesional? ¿Y a tu crecimiento personal?
-AC: Fue una experiencia profundamente enriquecedora. No solo por el desafío personal que implica, sino por el camino compartido con colegas y referentes. Desde lo profesional, fue un momento muy especial. Una instancia de exposición y reconocimiento que, después de tantos años de trabajo en la industria, me hizo sentir que todo el camino recorrido reafirma la pasión que uno siente y el compromiso hacia la profesión.
-Supongamos que un colega está dudando si anotarse o no… ¿Qué le dirías?
-AC: Le diría que se anime. El certamen es una experiencia que te hace crecer, te desafía y te conecta con colegas increíbles. Más allá del resultado, el camino ya es un premio ya que siempre se aprende.