¿Cómo serán los vinos de la cosecha 2024?

vendimia de uvas

El clima es uno de los factores determinantes en el concepto de terruño, a tal punto que nos permite anticipar cómo serán los vinos de una añada determinada. En esta nota, hablamos con referentes de todas las zonas productoras para conocer más sobre los tintos y blancos que beberemos de la última vendimia.

En vitivinicultura, la cosecha es sin dudas el momento más importante y esperado del año. Este evento, que en nuestro país -dependiendo de la región productora- sucede entre fines de enero y comienzos de abril, representa la conclusión de un trabajo de doce meses en las fincas. Es sabido que la madurez y la sanidad de las vides y sus frutos es trascendental para obtener vinos de alta calidad; sin embargo, la vendimia nos anticipa mucho más sobre el estilo y la personalidad que desarrollarán los vinos de una añada determinada.

El terroir -uno de los conceptos medulares del mundo vino- representa una interrelación entre diferentes factores: naturales, culturales y humanos. Esta combinación de elementos incluye desde las condiciones del suelo, el microclima, la altitud, las pendientes y las horas de luz solar, hasta el riego, la poda del follaje y la orientación de las plantas; todas las actividades humanas en el viñedo. Entre estos factores, el clima es uno de los más determinantes en el carácter del vino. 

Cada año, desde la primavera hasta el momento de la cosecha, los cambios de clima marcan las características de la añada. Los vientos, los días de sol, los accidentes climáticos, las lluvias y las temperaturas definen en gran medida cómo serán las cosechas. Así, un año frío va a otorgar vinos más tensos y con mayor acidez; mientras que un año más caliente y soleado va a dar vinos más maduros y con mayor concentración de color y aromas.

En este informe, conversamos con enólogos referentes de los distintos terruños del país para encontrar respuestas a nuestra pregunta inicial: ¿Cómo serán los vinos de la cosecha 2024?

Región Noroeste

Comencemos este recorrido de norte a sur: en la provincia de Jujuy, el año 2023 fue muy húmedo al final, con lluvias persistentes en los meses cercanos a la vendimia que complicaron la cosecha de uva Criolla. Sin embargo, según nos cuenta Diana “la Tana” Bellincioni -enóloga del proyecto Mil Suelos, que posee un viñedo en Huichaira- para el resto de las variedades tintas la añada resultó excepcional: “En general, tuvimos muy buenos balances en los vinos, la 2024 es una cosecha que vamos a recordar por la calidad extraordinaria de los tintos”.

En Cafayate, Salta, el año climático 23/24 tampoco fue el mejor. Comenzó con un invierno corto y muy poco frío que hizo que se adelantara el ciclo fisiológico de la planta (especialmente la brotación y la floración del Malbec). Después llegaron vientos calientes extremos que trajeron aparejado un adelanto de la cosecha. En las cepas blancas -si bien la cosecha también se anticipó- la sanidad fue perfecta; porque a diferencia de otros años no llovió durante los meses de diciembre y enero. Así lo explica Paco Puga -enólogo de El Porvenir de Cafayate-: “Con las variedades blancas tuvimos que estar muy atentos porque se adelantó la vendimia unos 15 días (comenzó a fines de enero). Las cepas que se cosechan primero -Semillón y Chardonnay- anduvieron muy bien; pero en la Sauvignon Blanc y Torrontés nos costó mucho lograr la frescura, tuvimos que interceder en las fermentaciones para poder lograr un equilibrio en la frescura porque tuvimos un año caliente”.

Diferente fue el caso de los cepajes tintos, en el que la producción fue acotada pero de muy buena concentración: “Hace años que no probamos vinos de esta concentración impresionante en color, estructura y acidez. Tenemos muy poco vino -la mitad de la producción, en el caso del Malbec- pero de una calidad realmente impresionante”, agregó Paco.

Vendimia de uvas blancas

Luján de Cuyo, Mendoza

En la primera zona mendocina la añada estuvo marcada por temperaturas más frescas durante el ciclo vegetativo de la vid, lo que favoreció un desarrollo constante y lento de las uvas, obteniendo así una maduración equilibrada, óptima en azúcares y compuestos aromáticos. Durante el verano, las temperaturas medias y máximas fueron más elevadas que el promedio de los últimos años; y si bien diciembre fue más húmedo, entre enero y marzo el clima fue seco. 

Así lo sintetizó Victoria Brond, enóloga de la bodega biodinámica Alpamanta: “Los resultados de la cosecha son muy buenos en calidad y austeros en cantidad, lo que nos hace pensar que esto se está transformando en una tendencia. En los blancos 2024 hay muy buena acidez natural, con la expresión fresca y frutal muy marcada. En los tintos también notamos los Ph bajos y alcoholes moderados que han favorecido mucho la frescura con una buena madurez polifenólica. Son vinos naturalmente redondos en boca, con buena frescura y tomabilidad”.

Por su parte, Angelina Yañez -jefa de enología de Bodega Lamadrid- agregó: “Para nosotros la cosecha se retrasó 10 días respecto al año pasado, permitiendo alcanzar su nivel ideal de madurez polifenólica. Los tintos tendrán gran calidad en frescura y elegancia; con tonos profundos, taninos estructurados, aromas intensos y acidez vibrante, lo que dará una gran perspectiva de guarda. En los blancos, la vendimia comenzó a principios de febrero -en un punto de madurez ideal- preservando su frescura, los aromas a flores blancas y cítricos, y la acidez natural, que aportan a su equilibrio y complejidad”.

Valle de Uco, Mendoza

En la región de Uco, el año 23/24 comenzó con muy buenas nevadas invernales y gran disponibilidad de agua. Sin embargo, si se evalúan los registros de temperatura se puede considerar una “añada caliente” con lluvias dentro del rango esperable. Así lo explica Sebastián Zuccardi, al frente de la bodega que lleva su apellido: “Lo más particular de esta vendimia es que no se adelantó y los vinos tienen un perfil mucho más fresco de lo que se podía esperar por las temperaturas. Desde el principio sentimos que los vinos tenían niveles de alcohol moderados, fue un año con menos concentración y muy buenos niveles de acidez tanto para blancos como para tintos. Por eso decimos que es una cosecha en los papeles “caliente”, pero que parecen vinos de años fríos. En los Malbec hay muchas flores, mucha fruta fresca, y en los blancos más perfil de cítricos y hierbas. La 2024 es una muy buena vendimia”.

Completa esta perspectiva Andrea Ferreira, enóloga de La Celia desde hace casi dos décadas: “Este año la madurez lenta y pareja fue una constante en el Valle. Los vinos blancos tienen una fluidez muy marcada, aromas cítricos y florales de mediana intensidad y una acidez moderada, con excelentes ejemplares de Pinot Grigio y Chardonnay. Los tintos expresan perfiles aromáticos de fruta roja y negra, con leves notas herbales y florales, buen balance polifenólico y acidez moderada”

San Patricio del Chañar, Patagonia

En Neuquén fue un año climático muy particular, de una primavera muy ventosa y un enero con dos semanas de mucho calor y algunas noches con temperaturas muy elevadas. Luego de dos años consecutivos de heladas en noviembre y en marzo, hubo una notable reducción en la producción. Así lo explica Nicolás Navío, enólogo de la bodega Familia Aicardi: “Fue una cosecha de una producción media-baja, pero una calidad excepcional en todos los varietales que se percibe especialmente en el Malbec. Obtuvimos racimos y uvas más pequeños con gran concentración de taninos, colores y aromas. El nivel de calidad es parejo en todos los varietales, pero se van a destacar especialmente los tintos con expresiones muy interesantes. En cuanto a los blancos, se distinguen las variedades más tardías, como el Chardonnay y el Viognier”. 

En conclusión, la añada de un vino nos aporta mucha más información que su fecha de cosecha. Nos permite conocer, a través de las características climáticas del año, de qué manera incidió el clima sobre el terroir, las vides, la madurez de sus frutos y el carácter de los ejemplares que allí se elaboran. 

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