Pareciera que no fue una moda pasajera, el consumo de vermut sigue tan vigente como nunca. Y su alta demanda hace que la oferta crezca, con opciones variadas que llegan desde todo el país. Esas últimas semanas apareció una etiqueta esperadísima: Cantieri Navali, directo desde la Patagonia argentina.
La razón de tanta expectativa es simple: los nombres de sus creadores. La bartender Inés De Los Santos (creadora de éxitos como Cochinchina, Kona o Costa 7070) y Felipe José Menéndez, viticultor de Ribera del Cuarzo, en el Alto Valle de Río Negro.

De allí sale el vino base para las dos versiones de Cantieri Navali. También el bouquet de botánicos que forma parte de cada una de ellas. De Los Santos y Menéndez trabajaron durante casi dos años para expresar los aromas de nuestra Patagonia, utilizando las hierbas, flores y frutas de sus montañas y desiertos.
Cantieri Navali Bianco, con la firma de Felipe al final de la etiqueta, muestra el costado más fresco y herbal del terruño rionegrino: jarilla, tomillo silvestre, menta y cítricos. La dulzura sutil hace de buen contrapeso para el amargo herbáceo, resultando en una bebida compleja pero refrescante.

Por su lado, Cantieri Navali Rosso exhibe el nombre de Inés. Vuelven a aparecer las hierbas locales, esta vez acompañadas casi a la par por especias frescas como el cardamomo o el anís estrellado. Es menos dulce que su etiqueta hermana y el ajenjo aparece con un protagonismo destacable.
La recomendación es beberlos solos, refrescados o con alguna roca de hielo grande, tal vez una cáscara de cítricos. Sin embargo, en su último bar, Inés De Los Santos demuestra lo bien que Cantieri Navali se defiende como componente en una barra, incluyéndolo en reversiones originales de cócteles clásicos.