Por Alejandro Iglesias
Desde que me recibí de sommelier en 2005, mi carrera ha estado profundamente ligada a los concursos. En 2006, para sorpresa de muchos, participé en el certamen Mejor Sommelier de Argentina organizado por la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS). Sin mucha experiencia, llegué a la final, un hito que marcó mi trayectoria y me hizo comprender cuán importantes son estos certámenes para el crecimiento profesional.
Desde entonces, fui parte de la organización de concursos nacionales e internacionales, como el Panamericano de Buenos Aires en 2009 y el ASI Best Sommelier of the World 2016 en Mendoza. Además, tuve el honor de ser jurado en ediciones del concurso nacional y jamás dejé pasar una competencia internacional.
Por eso, cuando la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) me invitó a presenciar como periodista la séptima edición del ASI Best Sommelier of America en Sonoma, California, no dudé en aceptar.
Hoy te comparto mi experiencia en un evento que puso a prueba a los mejores sommeliers del continente en un marco de aprendizaje, camaradería y excelencia.
Un escenario soñado
Cualquier sommelier sabe que visitar una región vitivinícola es un placer. Ahora, imaginen hacerlo junto a colegas de toda América y en el marco de un concurso internacional.
Es más, este año por primera vez en la historia, ASI organizó una de sus competencias en Estados Unidos. Un logro impulsado por Doug Frost, Master Sommelier y Master of Wine, quien lideró la creación de la Best USA Sommelier Association (BUSA) para consolidar la sommellerie en su país.
Ante esto, William Wouters, presidente de la ASI, destacó: “ASI Best Sommelier of America 2025 supone un importante paso para la ASI y la profesión de sommelier en su conjunto. La celebración de un concurso de este calibre en California, el epicentro de la producción de vino en Estados Unidos y una región con una sólida comunidad de sommeliers, es un hito significativo para nuestra asociación. Hasta la formación de BUSA, bajo la dirección de Doug Frost y el equipo de sumilleres estadounidenses líderes en la industria, el panorama de la sumillería en Estados Unidos estaba fragmentado. Con su admisión en la ASI y la celebración de este evento, esperamos unir aún más a los sommelier estadounidenses con los del resto del mundo”.
Gracias a este trabajo conjunto, el evento reunió a representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos., México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Bienvenida y puesta en marcha
El 17 de febrero, Sonoma recibió a las delegaciones con una feria internacional de vinos y una cena en Hamel Family Wines. La atmósfera era de entusiasmo y camaradería, especialmente para aquellos que participaban por primera vez. Pero la verdadera acción comenzó al día siguiente y, durante cuatro días, los participantes se sometieron a pruebas teóricas, catas y desafíos de servicio diseñados para exponer su máximo nivel de conocimiento y destreza.
Fue en la mañana del 18 cuando arrancó la competencia con el exigente examen escrito de ASI, seguido por pruebas de cata y servicio. Al finalizar esta instancia, los pasillos del Flamingo Conference Resort se llenaron de comentarios y especulaciones entre los concursantes. «Lo que más pesa no es el conocimiento, sino la capacidad de mantener la calma», confesó un participante ajustándose el delantal negro al salir de su prueba de servicio.
Más tarde, la jornada incluyó un seminario sobre la historia del vino californiano a cargo de Evan Goldstein MS y una masterclass de Vinho Verde liderada por Doug Frost MS/MW y productores portugueses. Luego, una visita a viñedos locales cerró el día con una cena donde, por fin, supimos quiénes eran los semifinalistas: Nicolás Reines (Colombia), Joris Gutiérrez García (Canadá), Jerónimo Tellarini (Uruguay), Guilhem Renaud (Ecuador), Joseph Ruíz (Perú) y Mark Guillaudeu MS (Estados Unidos).
Semifinales: una prueba definitiva
El 19 de febrero, los seis clasificados enfrentaron a un jurado de élite compuesto por Raimonds Tomsons (actual Mejor Sommelier del Mundo ASI), Serge Dubs y Shinya Tasaki (ex campeones mundiales), junto a Véronique Rivest (Canadá) y Paz Levinson (Argentina), quienes evaluaron pruebas de servicio como la recomendación y maridaje de vinos y la curaduría de una colección de vinos de guarda.
Las pruebas de cata fueron igualmente exigentes. Supervisados por Andreas Larsson, Olivier Poussier y la Master of Wine Heidi Mäkinen, los competidores describieron un vino a ciegas, identificaron cuatro Pinot Noir de distintas procedencias y analizaron una selección de vinos fortificados.
Mientras el jurado deliberaba quiénes continuaban en carrera, los demás disfrutamos de una serie de masterclasses en Jackson Family Winery, primero sobre la historia de los vinos de Familia Torres en Cataluña, luego acerca de la viticultura sustentable en Sonoma y, por último, una presentación magistral de Michael Tremblay para la Japan Sake and Shochu Makers Association. Actividades con un nivel de información extraordinario.
La gran final: una tarde de suspenso
El 20 de febrero, el Palm Room del Flamingo Conference Resort se llenó de sommeliers y expertos del mundo del vino para presenciar la gran final. Cerca de las 15, Andreas Larson rompió el hielo y llamó a los 14 representantes de las diferentes asociaciones al escenario para que el público les brindara un aplauso. Luego pidió que solo los semifinalistas quedaran en el escenario y ante las miradas expectantes de todo el salón, Shinya Tasaki y William Wouters anunciaron que los tres finalistas eran Nicolás Reines (Colombia), Joris Gutiérrez García (Canadá) y Mark Guillaudeu (EE.UU.).
Las pruebas, de altísimo nivel, comenzaron de inmediato: los concursantes tuvieron que servir un Bellini y champagne a un jurado compuesto por Paz Levinson, Véronique Rivest y Matías Prezioso. Luego, en otra mesa, Raimonds Tomsons, Serge Dubs, Shinya Tasaki y William Wouters esperaban por el servicio de un Santenay 1969. A continuación, una copa de Sauternes esperaba por una minuciosa descripción a lo que siguió el diseño de un menú de cuatro tiempos a partir de una propuesta de vinos para acompañarlo. Para cerrar la participación individual se cataron a ciegas diez bebidas diferentes, que había que vincular de acuerdo a la materia prima o método de elaboración.
Por último, con los tres finalistas nuevamente en el escenario se realizó la última prueba que consistió en identificar fotografías de personalidades influyentes en la historia del vino.
Ya casi a las 17, tras una prolongada deliberación, William Wouters, presidente de ASI, anunció que Joris Gutiérrez García era el nuevo ASI Best Sommelier of America mientras Mark Guillaudeu MS quedaba en segundo lugar y Nicolás Reines en tercero.
De este modo, el joven canadiense se convirtió en embajador de la sommellerie americana que representará al continente en el ASI Best Sommelier of the World 2026 en Lisboa.
El valor de la competencia en la profesión
Más allá de la competencia, el ASI Best Sommelier of America 2025 reafirmó el papel crucial de estos eventos en la formación y evolución de la sommellerie. Como destacó Wouters: «La celebración de un concurso de este calibre en California, epicentro del vino estadounidense, es un hito significativo para nuestra asociación».
Luego de conversar con los protagonistas, me quedó claro que ganar no es solo un reconocimiento: es una validación del esfuerzo y la dedicación de años. Raimonds Tomsons me lo explicó con claridad: «Este concurso no solo mide quién es el mejor, sino quién está más preparado para representar la cultura del vino en el mundo».
Mientras que Paz Levinson, ASI Best Sommeleir of America 2014, sumó, “este concurso ha mejorado mucho en todo sentido durante los últimos años. Cada vez ofrece mejores vinos en la competencia lo que ayuda a una mejor performance de los competidores pero además el nivel de exigencia es el mismo que se espera en el Mundial y esto sube mucho el nivel. Ahora, con la integración de Estados Unidos sin dudas la competencia de América estará en el centro de la escena como nunca antes por la calidad de profesionales que ofrecen el continente”.
Claramente, para los sommeliers de Sudamérica, este tipo de competencia es vital. Nos enfrenta a estándares internacionales, nos obliga a perfeccionar nuestras habilidades y, sobre todo, nos permite mostrarnos ante el mundo como una región vinícola con identidad propia.
Una copa de Porto y una reflexion
Mientras la cena de gala de cierre llegaba a su fin y mi Tawny 20 años giraba en mi copa comprendí que había sido un testigo privilegiado de un momento clave en la evolución de la sommellerie en América. Entre los nervios de la competencia, la precisión de los jueces y la camaradería de esos días, quedó claro que ser sommelier hoy es mucho más que conocer de vinos: es ser un puente entre la cultura, la historia y la experiencia sensorial. Más allá del ganador, el verdadero triunfo era para toda la comunidad de sommeliers que, con pasión y dedicación, sigue elevando la vara de nuestra profesión.
Quién es Joris Gutiérrez García
De perfil discreto, Joris Gutiérrez García es uno de los nombres que está redefiniendo la sommellerie en América. Con solo 32 años, este canadiense de raíces mexicanas y españolas ha construido una carrera brillante, consolidándose como el Mejor Sommelier de Canadá en 2023 y, ahora, como el mejor de América.
Su historia comenzó a los 15 años cuando entró al mundo gastronómico como lavaplatos, pero fue en el Institut de Tourisme et d’Hôtellerie du Québec donde descubrió su verdadera pasión por el vino.
Actualmente es Chef Sommelier en el prestigioso Club Chasse et Pêche de Montreal y socio de la importadora Agence Pirates. Además disfruta de dar clases, estudiar y viajar.
Entusiasta defensor de los vinos naturales, Joris disfruta compartir las historias detrás de cada botella. Su formación incluye estadías en algunas de las regiones vitivinícolas más icónicas del mundo, en especial en Francia.
Tras su más reciente victoria, reflexionó sobre el esfuerzo detrás del título: “Este logro corona más de diez años de estudio y trabajo. Pero lo más valioso de estas competencias es la oportunidad de aprender, de compartir y de seguir creciendo junto a colegas de todo el mundo”.